27 ENERO 2012

Los Morancos, convertidos en Omaita y Antonia, 'se cuelan' en Ambiciones y pasan un divertido día con Jesulín y María José Campanario

Los Morancos, convertidos en los personajes Omaita y Antonia, han visitado la famosa finca Ambiciones, de Jesulín de Ubrique, para rodar una nueva entrega de su programa ¡Qué buen puntito!, que se emite en Canal Sur. Los hermanos Cadaval, bueno, más bien Omaita y Antonia, fueron recibidos es la finca por el torero y su mujer, María José Campanario, y pasaron un divertidísimo día con ellos, al igual que hicieron hace unos días con la duquesa de Alba en el palacio de Dueñas.

 

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Además de curiosear por el cortijo, las dos se vieron envueltas en multitud de situaciones insólitas gracias a la simpatía y el espíritu aventurero de Jesulín, que demostró su lado más humano en esta entrega. Además, se atrevieron a ver los toros de la finca e incluso se dieron un paseo en "buggie" con Jesulín.

 

 

Con su peculiar sentido del humor, Omaita y Antonia supieron sacar muchas carcajadas al diestro y su mujer y lograron que éste confesara algunos de sus secretos mejor guardados: “A pesar de estar cerca de los 40 años, me cuido mucho, me estoy arreglando las muelas, quemo casi todo lo que como… Yo soy muy comilón, soy de buen comer, me gustan los potajes, los mariscos… aunque soy alérgico a comerlos, por eso voy siempre con el ‘Urbason’ en el bolsillo”. También reconoció, que no se le dan mal las tareas del hogar: “En mi casa soy muy ordenado, si tengo que hacer las camas o barrer, lo hago… Lo cortés no quita lo valiente. La cocina por ejemplo me gusta mucho, puedo preparar muy buenas comidas”, aseguró.

 

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Omaíta mostró mucho interés por Humberto Janeiro, padre del diestro, a lo que Jesulín respondió: “Él es un fenómeno”, quitando importancia a los rumores que apuntan a un distanciamiento entre el padre y su hijo. Uno de los momentos más emocionantes de la entrevista fue cuando la pareja de humoristas preguntó al torero qué pasaría si su hijo quisiera seguir sus pasos, a lo que el de Ubrique, respondió sin : “Mi hijo lleva en la sangre el ser torero, aunque me moriría si me dice que quiere ser matador de toros. Me haría ilusión, aunque sería una disputa con mi mujer. Hay que tener cualidades, suerte y que los toros te respeten. Sufriría mucho, pero sería un sufrimiento que sabría llevar. Tendría como ejemplo la trayectoria y la estirpe de su padre”.

 

 

Para finalizar la entrevista las divertidas Omaíta y Antonia regalaron al matador de toros la muñeca “Wendolin” mientras que a María José le llevaron una peineta con forma de campanario. El diestro, que también contó como anécdota que a su hermano Víctor le llama de forma cariñosa “El Guaperas” o el “Stallone”, agradeció la visita a los Morancos con un jamón. Una escena divertida donde pudimos ver el lado más divertido y desenfadado del torero.

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