La baronesa Thyssen: 'Hace dos años que no sé nada de Borja y Blanca, pero si quieren acercar opiniones deberían poner de su parte'

La Costa Brava, zona costera de España que empieza en la desembocadura del río La Tordera, en Blanes, y acaba en la frontera con Francia, es uno de los lugares preferidos de Carmen Thyssen, y es allí donde a parte de tener una preciosa mansión en la localidad de Sant Feliú de Guixols, que heredó de su marido el Barón Heini Thyssen, también tiene numerosos recuerdos. Por ello la baronesa se ha propuesto devolver a esta localidad un poquito de todo lo que esta le ha dado. Precisamente en el ayuntamiento de este municipio, Carmen Cervera presentó ayer un libro en 3D sobre esta costa catalana. Ataviada con los lentes para tal fin, la baronesa echó la vista atrás para rememorar algunas de sus vivencias en este inigualable enclave de español, señalando que son tantas las anécdotas y buenos momentos aquí que incluso estaría pensando en escribir un libro de memorias.

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La baronesa Thyssen, que aseguró que Sant Feliu contaría con dos exposiciones temporales este año que compensaran así el retraso en la puesta en marcha del futuro Museo Thyssen debido a la crisis, también habló de la gran pasión que siente sus dos hijas pequeñas por la Costa Brava, una pasión, que sin duda, les ha trasmitido su madre. "Mis hijas pueden disfrutar del mar y de la playa en la casa de Sant Feliú", dijo.

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Carmen Thyssen aprovechó la ocasión también para hablar de la relación o, más bien, no relación que mantiene con su hijo Borja Thyssen. "Ellos dicen (su hijo y su yerna, Blanca) que no es cierto que no me cogen el teléfono pero ellos mienten. Van a tener que confesarse", afirmaba la baronesa, admitiendo así que ella ha intentado más de una vez un acercamiento con Borja.

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Y es que el distanciamiento entre Carmen Thyssen y su hijo ya se prolonga durante más de dos años y parece que seguirá perpetuándose más ya que no se vislumbra ninguna señal que indique que ambos vayan a firmar la paz. "Hace ya dos años que no sé de ellos, y si quieren acercar opiniones deberían poner de su parte", aclaró Carmen Thyssen.

A la salida del acto, la baronesa se mostró cariñosa y amante de los animales, acariciando a un cachorro de galgo, que se encontraba a la puerta del Ayuntamiento de Sant Feliú de Guixols, España.

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