Kim Kardashian continúa con su vida 'de reality' en tierras australianas: 'Decidí seguir a mi intuición y puse fin a mi matrimonio'

Ha preferido salir y cumplir con sus compromisos profesionales a quedarse en casa "llorando las penas". Kim Kardashian, quien el lunes presentaba una solicitud de divorcio 72 días después de contraer matrimonio con el jugador de baloncesto Kris Humphries, ha decidido poner tierra de por medio y ha abandonado Los Ángeles rumbo a Australia, donde ha presentado una línea de bolsos en compañía de su hermana Khloe.

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Sin su anillo de boda y muy maquillada, ocultando así los "momentos difíciles" que está atravesando según han dado a conocer sus hermanas, Kourtney y Khloe, Kim ha decidido hacer de tripas corazón y "tirar hacia delante" haciendo caso omiso a todos aquellos que le han tachado de oportunista. La socialité, que se ha refugiado en el calor de su familia y sus fans, ha hecho sus primeras declaraciones tras el divorcio a una radio australiana donde ha señalado: "No creo estar preparada para contar lo que pasó en mi matrimonio. Y me parece ridículo defender que no me casé por dinero ni por el show, aunque supongo que eso es lo que conlleva llevar una vida de reality".

Horas después de la presentación de su línea de bolsos, la protagonista de uno de los realities más seguidos de Estados Unidos, concedía una breve entrevista en el canal 7 australiano en el que señalaba a la "intuición" como la razón principal para poner fin a su fugaz matrimonio. "Creo que cuando uno escucha en el fondo de su corazón a la intuición, debe seguirla sea lo correcto o lo incorrecto".

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Sin perder la calma e intentando filtrar la numerosa información que se ha generado en torno a su divorcio, Kim ha asegurado mediante un comunicado enviado a sus fans que "se casó por amor" y que no habría mantenido tanto tiempo esta relación solo por un programa televisivo, aunque llegó a admitir que este le acabó afectando y que todo se fue enredando muy rápidamente. "Cuando yo probablemente debería haber terminado esta relación, no sabía como hacerlo y no quería decepcionar a mucha gente", escribió la estrella televisiva de 31 años.

Kim, quien se define como una romántica empedernida, es conciente de que al dar 'el sí quiero' tomó una de las decisiones más difíciles de su vida, pero a la vez una de las más equivocadas. "Quería una familia y bebés y llevar una vida real, pero tal vez me precipité y me casé demasiado pronto" afirma Kim.

Agradecida a todos y cada uno de los invitados que acudieron a su enlace, Kardashian añade: "Nunca tuve la intención de herir a nadie y acepto la completa responsabilidad de mis acciones y decisiones, y por arrastrar a todos en esta travesía conmigo. Simplemente no fue el cuento de hadas que yo esperaba. Lo siento de verdad, pero mi padre siempre me dijo que siguiera a mi corazón y creo que ahora es lo que estoy haciendo".

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Consciente del revuelo causado y de los comentarios generados, sobre todo en torno al dinero que se embolsó por la millonaria boda, Kim dice en este mensaje que planea "donar el dinero de todos los regalos a la Fundación Dream".

En ninguna de las líneas de este comunicado Kim Kardashian menciona al que fuera su marido,Kris Humphries, quien desolado ha enviado un breve y comunicado en el que admite: "Estoy comprometido con este matrimonio y con todo lo que representa. Amo a mi esposa y estoy devastado al enterarme que introdujo la demanda de divorcio. Estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para lograr que funcione el matrimonio".

Pero Kim parece tenerlo muy claro y en su vida parece no tener sitio para Kris, quien ahora deberá contentarse con ver a la que fuera su mujer a través de la televisión y es que el show debe continuar.

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