Alegato final de María José Campanario: 'No entiendo ni de leyes ni de pactos, sólo entiendo que soy inocente'

Esta misma mañana ha quedado visto para sentencia el juicio por la Operación Karlos, en el están implicadas 25 personas, entre ellas María José Campanario y su madre, Remedios Torres, por un supuesto delito de fraude a la Seguridad Social para obtener una pensión de invalidez para la madre de María José.

Después de que el martes la Fiscalía redujese la petición de condena a dos años y nueve meses de prisión para la mujer de Jesulín de Ubrique y su madre, tras retirar las acusaciones de cohecho y suplantación, hoy entraban las dos a la sala número 3 de la Audiencia Provincial de Cádiz más tranquilas que otros días, a pesar de que como en la mayoría de los días que han ido a declarar, entre insultos y abucheos.

En la última sesión de este proceso judicial, que comenzó el pasado 11 de abril, María José ha querido hacer, al igual que varios acusados, un alegato final, durante el cual ha perdido la aparente calma con la que entró en el juzgado y se le notaba la voz temblorosa: “Me gustaría decir que he llegado hasta aquí, he llegado hasta el final, que he defendido mi inocencia desde el principio y he mantenido mi declaración desde el principio". Y terminó diciendo: “Yo no entiendo ni de leyes ni de pactos, sólo entiendo una cosa: que soy inocente, que no he cometido ninguno de los delitos que se me imputan y así lo he mantenido desde el principio y así lo voy a mantener hasta el final”. Después de estas palabras han preguntado a Remedios Torres si quería añadir algo y visiblemente emocionada tras escuchar las palabras de su hija, ha dicho que no.

Ayer su abogado, Francisco Baena Bocanegra, durante su alegato habló de la presión mediática a la que están siendo sometidas sus clientas y dijo que estaba convencido de que habían sido "víctimas de un engaño", que nada sabían de la estafa a la Seguridad Social, ni de los informes médicos falsos ni del empleo ficticio en una empresa.

Ahora el tribunal tendrá que decidir sobre las numerosas contradicciones entre las versiones que han ofrecido los acusados en un juicio para el que se habían acreditado noventa periodistas, muchos de ellos de programas del corazón, y que ha estado marcado porque muchos de los 25 acusados, hasta quince, llegaron a un acuerdo con el fiscal para aceptar las acusaciones a cambio de una reducción en las peticiones de condena del ministerio público.

Tres de los acusados que no han llegado a este acuerdo son el inspector médico, Francisco Casto Pérez, que según las acusaciones fue quien utilizó su cargo para que los "clientes" de Carlos Carretero lograran las pensiones incluso con informes médicos falsos, y María José Campanario y su madre, Remedios Torres, que han querido defender su inocencia. Para el primero el fiscal pide la pena mayor, nueve años de prisión, uno menos de los que solicitaba en un principio, y para las segundas, dos años y nueve meses de cárcel, cuando en sus conclusiones provisionales el ministerio público solicitaba cuatro años y medio de prisión para cada una de ellas. Carretero, que, según un abogado de la acusación durante el juicio ha ganado 200.000 euros participando en programas de televisión, sí alcanzó este acuerdo con el fiscal, que ha reducido de diez a cuatro años de prisión su petición de condena.


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