La Duquesa de Alba y Alfonso Díez disfrutan juntos de las procesiones de Sevilla

Aunque las intensas lluvias impidieron salir de sus templos a numerosas hermandades y arruinaron la popular celebración de 'La Madrugá', la pareja aprovechó para admirar algunos de los pasos más elaborados y majestuosos

Sin soltarse de su mano, la Duquesa de Alba ha disfrutado con Alfonso Díez de la Semana Santa sevillanaVER GALERÍA


Como cada año, son muchos los que han querido vivir con toda intensidad los pasos de la Semana Santa sevillana, una de las ciudades que vive con mayor fervor estas señaladas fechas. Así, si hace veíamos a Francisco Rivera, Luis Medina y Amanda Hearst, Patricia Rato, Antonio Banderas y Melanie Griffith, entre otros, ahora ha sido la Duquesa de Alba la que ha cumplido con la tradición y ha disfrutado junto a Alfonso Díez de las procesiones de Sevilla.

Así, sin separarse ni un sólo instante de Alfonso, que como siempre le ayudó a bajarse del coche, y cogidos de la mano, doña Cayetana y Alfonso fueron recibidos con flores y palabras de cariño por algunas de las hermandades que visitaron a lo largo de la jornada. Sin embargo, este año recordarán la Semana Santa como unos días en los que las celebraciones se han visto empañadas por las intensas lluvias. De hecho, el mal tiempo impidió salir de sus templos a más de 20 hermandades que vieron truncado su sueño de desfilar por las calles de la capital andaluza ante los miles de fieles que acuden para disfrutar de sus elaborados pasos.

La pareja aprovechó para admirar algunos de los pasos más espectaculares y majestuosos VER GALERÍA


A pesar de todo, y aunque la pareja tampoco ha podido disfrutar de la jornada más emblemática de la Semana Santa sevillana, "La Madrugá", un hecho insólito que no ocurría desde 1933, aprovecharon para admirar algunos de los pasos más espectaculares y majestuosos que esperan poder salir de sus cofradías en las próximas horas. Para la ocasión, la Duquesa de Alba volvió a lucir un look muy juvenil en el que combinó un vestido negro con pequeñas flores azules, bolso a juego, un pañuelo de pedrería y numerosas pulseras de colores. Sin duda, a sus 85 años doña Cayetana es el perfecto ejemplo de la vitalidad y no abandona sus ganas por seguir disfrutando de sus grandes pasiones.

Más sobre: