Cayetano Martínez de Irujo y Francisco Rivera hacen realidad los sueños de los niños sevillanos

Ambos participaron en la Cabalgata de Reyes de Sevilla y contaron con la presencia de dos espectadoras de lujo: la Duquesa de Alba y su hija, Eugenia Martínez de Irujo.

Como cada año, la mañana del 6 de enero es una de las más especiales para los niños de todo el mundo y es que saben que si han sido buenos, los Reyes Magos vendrán desde Oriente para repartir sus regalos. Eso sí, como manda la tradición, primero tienen que ir a verles a las tradicionales cabalgatas con las que han recorrido buena parte del territorio español. Este año los niños de Sevilla han estado de enhorabuena ya que han podido ver a un Rey Gaspar representado por una persona muy especial: Cayetano Martínez de Irujo. Disfrazado con un traje de color marfil y ribetes dorados, capa granate y botas negras, Cayetano hizo las delicias de los más pequeños que se emocionaron al verle llegar en su flamante carroza.

Cayetano Martínez de Irujo y Francisco Rivera en su flamante carroza.VER GALERÍA


Pero Cayetano no estaba solo y para la ocasión contó con el apoyo de varios pajes que le ayudaron a repartir los caramelos. Uno de ellos era casualmente su ex cuñado y amigo Francisco Rivera que, vestido con un elegante traje de color granate y dorado, no dejó de saludar y sonreír a todos los niños que les aclamaron emocionados durante todo el recorrido.

Eugenia Martínez de Irujo y su madre, la Duquesa de Alba, se lo pasaron en grande durante la cabalgata de los Reyes Magos de Sevilla.VER GALERÍA


Entre el público, pudimos ver a dos espectadoras de lujo que no perdieron detalle durante todo el recorrido de la cabalgata. La Duquesa de Alba, a quien en esta ocasión no vimos acompañada por Alfonso Díez, y su hija, Eugenia Martínez de Irujo revivieron su infancia y, como si fueran dos niñas más, recogieron caramelos y saludaron a los Reyes de Oriente para pedirles que les trajeran todos los regalos que habían pedido en sus cartas. Ambas recurrieron a un estilo informal y se decantaron por los colores azules y grises. Sin duda, fue una tarde llena de emoción en la que tanto Cayetano como Francisco pudieron cumplir los sueños e ilusiones de esos niños que todavía no han perdido la inocencia en estas fechas tan señaladas.

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