Michelle Obama descansa en la playa de Estepona de su ajetreada jornada granadina

Mientras ella estaba en una de las terrazas cercanas a la arena con unos amigos, su hija Sasha se divirtió bañándose en el mar

Tras arrancarse por bulerías en el barrio del Albaicín de Granada, tomarse un helado para combatir el calor, pasear por la Catedral y recorrer la Alhambra, Michelle Obama y su hija Sasha regresaron con su enorme séquito al hotel de lujo en el que han establecido su base en estos días de vaciones por España. Después de un día tan ajetreado, la Primera Dama de Estados Unidos ha dedicado la mañana del viernes a descansar y relajarse en el club de playa que el hotel Villa Padierna tiene en Costalita, en Estepona (Málaga). Una vez más, y por motivos de seguridad, se despejaron 45 metros de litoral para el grupo que fue recibido, como está siendo habitual allá por donde pasa, por cientos de personas que coreaban el nombre de Michelle.

 

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Mientras esta se quedaba a la sombra en una de las terrazas cercanas a la arena, su hija Sasha se divertía en el agua con sus amigas. La niña, con un favorecedor bañador de rayas multicolores, saltó las olas y correteó por la arena ante la atenta mirada de su madre que se protegía del intenso sol con unas gafas oscuras.

 

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Michelle Obama se llevará de España una imagen difícil de olvidar, la puesta de sol en uno de los enclaves más emblemáticos de nuestro país, la Alhambra de Granada. La esposa del presidente de Estados Unidos, Barack Obama y su hija menor realizaron una visita privada a Granada, cuya primera parada fue la heladería Los italianos de Gran Vía granadina. Con energías suficientes para proseguir su recorrido, Michelle Obama y sus acompañantes visitaron la Catedral interesándose especialmente por la historia de los Reyes Católicos, ya que allí reposan sus restos.

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Maravillada con la belleza de la Capilla Real y siendo obsequiada con un libro de arte e historia de la misma y una copia del testamento de los Reyes Católicos, Michelle continúo su inolvidable ‘ruta turística’ por uno de los lugares ‘más flamencos’ de la ciudad andaluza, la cueva La Rocío del popular barrio del Sacromonte.

Dejando atrás el glamour de Marbella, la Primera Dama Estadounidense y su hija se ‘arrancaron por bulerías’ gracias a la espectacular actuación flamenca del bailaor Juan Andrés Maya y su familia, quienes animaron a Michelle y sus invitados a bailar y dar palmas al ritmo de rumbas y soleás.

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Tras finalizar la actuación, la esposa del presidente estadounidense se acercó hasta los protagonistas para felicitarles por el increíble espectáculo, cumpliendo así su deseo de conocer a una familia típica gitana. Obsequiada con una mantilla y su hija, Sasha con un abanico, que demostró mover con mucho arte, madre e hija, partieron hacia la Alhambra, su destino final en esta vista por Granada en la que por cuestiones prescindieron de la visita por el barrio del Albaicín.

Sin dejar de darse aire con su abanico, Sasha, quien disfruta de la compañía de una de sus mejores amigas, y Michelle hicieron de nuevo una parada obligada, esta vez en el Parador de San Francisco donde disfrutaron de una cena compuesta por jamón ibérico, sopa fría de ajo blanco, salmorejo y pastela árabe. Sorprendida por estos manjares, la Primera Dama estadounidense firmó en el libro de oro del Parador y expresó su deseo de regresar de nuevo en compañía de su marido.

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Una vez en el interior de la Alhambra, Michelle Obama desplegó ‘sus cinco sentidos’ y se dejo seducir por la belleza del conjunto monumental. Con el objetivo de que la visita no se hiciera demasiado cansada para los acompañantes más pequeños y para su hija Sasha, los responsables del Patronato de la Alhambra y el Generalife organizaron dos recorridos, uno para los adultos y otros para los niños.

Michelle, tuvo la oportunidad de contemplar las estancias más representativas de este maravilloso enclave haciendo una parada, a petición propia, en las habitaciones del escritor estadounidense Washington Irving, quien estudió profundamente la historia y la literatura española y escribió Cuentos de la Alhambra, durante su estancia privilegiada en Granada.

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Agotadas y extasiadas con la increíble imagen que se grabó en sus retinas, Michelle y Sasha, así como el resto de la comitiva, emprendieron su viaje de vuelta al hotel Villa Padierna de Marbella donde permanece alojada durante su estancia en España. Tal vez, no está confirmado, el sábado recorra las calles de la ciudad de Ronda, donde le han preparado un paseo por los lugares más destacados. Este domingo la Primera Dama abandonará la Costa del Sol para dirigirse a Palma de Mallorca donde compartirá un almuerzo con la Familia Real Española en el Palacio Marivent.

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