La nueva vida de Samantha Cameron, la esposa del flamante Primer Ministro británico

Embarazada de su cuarto hijo, ha reducido su ritmo laboral para estar más tiempo al lado de su marido y sus hijos

Hasta hace poco tiempo ganaba más dinero que su marido, David Cameron, el nuevo Primer Ministro británico. Como directora creativa de la firma de complementos Smythson, se embolsaba más de 470.000 euros al año, mucho más de los, aproximadamente, 150.000 que su esposo ganará como inquilino del número 10 de Downing Street.

Sin embargo, la vida de la flamante Primera Dama británica ha cambiado sustancialmente en los últimos meses y no sólo por el nuevo cargo de su marido. A primeros de año Samantha se enteró de que estaba embarazada del que será su cuarto hijo y tomó una importante decisión: reducir drásticamente el número de horas que dedicaba a su trabajo. Deseaba equilibrar empleo y familia en su día a día.

"Ésta es una decisión personal que tomé cuando descubrí que estaba en estado y que llevaba considerando desde hace mucho tiempo. Como asesora creativa, trabajando dos días a la semana, estaré involucrada en las mismas áreas que antes y no tendré tantas responsabilidades", afirmaba.

A sus 39 años la señora de Cameron puede presumir de haber alcanzado el éxito profesional, a lo largo de los 16 años que lleva en su empresa. Conoció a su marido gracias a la hermana pequeña del Primer Ministro, que era una de sus mejores amigas durante su infancia. Pero su vida no siempre ha sido un camino de rosas. El año pasado moría su hijo mayor, Ivan, que padecía epilepsia y parálisis cerebral con tan sólo seis años de edad. Además tienen otros dos hijos, Nancy, de seis años y Elwen, de cuatro.

A la entereza y valía de esta mujer, hay que sumarle el hecho de que se ha convertido en una de los mejores apoyos del líder conservador. Durante la campaña electoral lo ha acompañado cada vez que podía a los actos públicos e incluso en algunas ocasiones se ha atrevido a pronunciar algún discurso. Llegó a decir que estaba disfrutando de la campaña porque le permitía pasar más tiempo en compañía de su marido.

No obstante, el matrimonio presidencial aún no ha tomado posesión conjunta de su nuevo hogar. Será el próximo verano cuando Samantha Cameron, que por ahora se quedará en su casa de North Kensington, se trasladará junto a su esposo. Aunque la familia no habitará en el número 10 de Downing Street, sino en el número 11, debido a sus mayores dimensiones. Su nueva casa cuenta con un gran salón y una espaciosa cocina, y ha sido descrita como amplia, con altos ventanales, con excelentes vistas y acceso al jardín.

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