Rafa Nadal, entrevistado por Lorenzo Milá, confiesa que continúa con la recuperación para volver cuanto antes al circuito y confirma el divorcio de sus padres

Rafa Nadal está afrontando las últimas semanas de recuperación antes de su vuelta a las pistas. Su lesión en las rodillas le ha mantenido dos meses alejado de la competición y le ha costado perder el número 1 frente al suizo Roger Federer. Cuando sólo falta poco más de una semana para su probable vuelta en el torneo de Montreal, el tenista mallorquín ha concedido una entrevista exclusiva a TVE que fue realizada por Lorenzo Milá y Rosana Romero y que anoche fue seguida por más de dos millones de espectadores.

Desde la terraza de su casa en Porto Cristo, Mallorca, Rafa Nadal quiso dejar claro que el único motivo por el que no ha jugado ha sido su lesión y que no han influido otros problemas familiares como se había especulado: “Llevaba ya varios meses así. Cuando volví de Miami empezó a dolerme bastante la rodilla derecha. Era un dolor distinto. Me quité las vendas y todo el mundo pensó que estaba perfecto, pero el problema es que ya no me dolía abajo, sino en la parte superior de la rótula, las vendas no me ayudaban en nada y eran un estorbo”.

Luego añadió: “He estado jugando casi todos los días con antiinflamatorios y con infiltración algún día en Roland Garros, así que llegué demasiado cascado a los dos torneos que eran importantes para mí, Roland Garros y Wimbledon”. Ahora lo ve así: “Lo ideal hubiera sido parar tres semanas después de Roma para llegar mejor a Roland Garros. No lo hice y quise jugar en Madrid. A toro pasado fue un error, aunque tampoco nadie me asegura que si hubiera parado en Madrid hubiera llegado perfecto a París”.

Estos dos meses de retiro no han sido de vacaciones. Todos los días dedica cinco horas y media a trabajar con aparatos, aparte de “la máquina de magnetoterapia con la que duermo”, con la que “no pegas ni ojo al dormir con un cable que se te va enrollando por la pierna”. Es por eso que no se le ha visto ni siquiera jugar en la playa a fútbol con sus amigos como otros veranos, la prioridad es la recuperación y los entrenamientos volvieron hace una semana. La fecha de vuelta sigue siendo una incógnita: “No lo sé ni yo, me gustaría en Montreal en una semana y media. Voy a forzar para probarme antes”.
El deportista también se refirió al divorcio de sus padres aunque sin mencionar la palabra divorcio o separación y tampoco a sus padres. Se refirió a un problema personal y respondió elegantemente y sin negarse: “Llega un momento dado en que ocurren algunos cambios en la familia. Y, como es normal, al principio soy humano y es difícil, no de aceptar, pero sí de asimiliar, y uno sufre más de la cuenta porque no estoy en casa”. Añadió que no es algo reciente sino que sucedió meses antes de que se conociera: “No es realmente lo que me ha afectado, porque eso sucedió hace varios meses y yo gané en Indian Wells, en Barcelona y en Roma. Sinceramente, mi problema real son las rodillas”.

Todo un caballero dentro y fuera de la cancha, Nadal reconoció que había mandado un mensaje a Roger Federer cuando ganó Wimbledon y le arrebató el número 1 y también otro al saber que ha sido padre de gemelas. El suizo le respondió al primero y espera la respuesta al segundo mensaje.
Cuando volvamos a disfrutar con el tenis de Rafa Nadal le veremos con este objetivo: “La ilusión no es ser el número uno. Mi único objetivo es el de siempre, estar bien, ser feliz jugando al tenis y mejorar, aunque a la gente le cueste entenderlo o no se lo crea. Lo que más me preocupa es estar bien de las rodillas” .

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