Lágrimas, emoción y alegría en la final del Abierto de Australia

Rafa Nadal se convierte en el primer español en conseguir este trofeo al vencer a Roger Federer, que no ha podido evitar llorar tras ser derrotado

Melbourne ha sido hoy el escenario de un nuevo momento épico para el tenis, no sólo español, sino mundial. Rafa Nadal y Roger Federer han sido los grandes protagonistas de la Final del Abierto de Australia. Una vez más, los dos mejores tenistas del mundo volvían a verse las caras en una pista. El Rod Laver Arena estaba a rebosar y el público, muy entregado, ha conseguido vivir un partido lleno de magia y, sobre todo emoción.

El encuentro comenzaba a las 9.30 de la mañana (hora española) y Nadal y Federer han conseguido demostrar cómo una final puede convertirse en un auténtico espectáculo. Nunca antes un español había conseguido proclamarse campeón de esta competición y el tenista de Manacor ha conseguido hacer, una vez más, historia. Ha vencido a su digno rival por un marcador global de 7-5, 3-6, 7-6(3), 3-6 y 6-2 tras cuatro horas y 23 minutos de juego. Ambos han demostrado ser merecedores del título, pero el español ha logrado una nueva victoria, pese a los problemas físicos que acarreaba desde el partido de semifinales que jugó el viernes contra su compatriota Fernando Verdasco.

Las lágrimas de un caballero
Tras conseguir el punto que le hacía ganador del Abierto australino, Rafa se ha tirado al suelo y ha corrido a abrazar a los suyos. El suizo, desilusionado, se sentaba en el banquillo mirando al vacío. Tras la celebración, ha llegado el turno de la entrega de premios. Comenzaban los minutos más emotivos del día. Federer recogía el título de subcampeón y, como es tradición entre los ganadores, debía pronunciar unas palabras. El público no dejaba de aplaudir. El suizo comenzó a hablar y tras quebrársele la voz, no pudo contener las lágrimas. "Esto me está matando...", confesaba el número dos del tenis mundial, que tuvo que retirarse por unos instantes. Como siempre, en las gradas, su familia y su novia no han dejado de animarle. Mientras, Nadal le miraba tremendamente emocionado. Con esta victoria, el suizo habría conseguido igualar la cifra de 14 Grand Slams ganados que tiene, por ahora, Pete Sampras.

Con el fin de dejar que el número dos del mundo se recuperara, Nadal recogió su premio, la gran copa, y la levantó no muy alto por respeto a su compañero, a quien no dudó en abrazar. Una vez más, ambos han vuelto a demostrar que no son sólo los mejores del tenistas del mundo, sino que son también dos auténticos caballeros. Ya repuesto, Federer se ha acercado al micrófono, alegando que "no quería ser el último en hablar" pues era Nadal el que tenía que tener el honor por ser el auténtico campeón. "Nadal ha jugado un partido fantástico y le felicito por ello. Rafa tú lo mereciste, fantástica final, y gran temporada el pasado año", ha dicho, retirándose con los ojos llorosos.

Era el turno del mallorquín, quien sabía perfectamente qué era lo que su rival sentía en esos momentos. "Siento lo de hoy. Sé realmente lo que se siente y lo duro que es, pero tú eres el mejor de la historia y seguro que igualarás los 14 títulos de Sampras. Me encanta jugar contra ti y te deseo lo mejor para el resto de la temporada". Con estas palabras, concluía Rafa su breve intervención y posaba para los medios, primero junto a Federer, cuyo rostro todavía refeljaba su desilusión tras perder el partido, y luego él solo, con el ansiado trofeo, consolidando así el título de número uno de la ATP.

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