Arantxa Sánchez Vicario contrae matrimonio con José Santacana en el Castillo de Peralada

La novia llegó al lugar del enlace en un elegante coche de época y lució un vestido del diseñador Hannibal Laguna

Eran muchos los que querían ver a la tenista vestida por segunda vez de novia y no defraudó. Espectacular, Arantxa Sánchez Vicario llegó al Castillo de Peralada en Girona en compañía de su padre, Emilio, y a bordo de un elegante coche antiguo, Hispano Suiza, que a duras penas intentaba abrirse paso entre los cientos de curiosos apostados en las inmediacianos del castillo. La deportista confió la elaboración de su vestido, en color crema y de escote corazón que dejaba los hombros al descubierto, al diseñador Hannibal Laguna, mientras que su peinado y maquillaje fueron ideados por el peluquero, y amigo de Arantxa, Alberto Cerdán.

A pesar de la polémica que ha existido en torno al beneplácito de los padres de la tenista para esta boda con José Santacana, finalmente, los progenitores del clan Sánchez Vicario, Emilio y Marisa, fueron testigos del "sí, quiero" de su hija y del empresario catalán, como no podía ser de otra manera. Los seis sobrinos de la ex tenista vestían igual, lo que hace suponer que ellos fueron las damitas y paje de la ceremonia. Su hermana mayor, Marisa, tiene una niña; Emilio y su esposa Simona, tienen tres hijos, Victoria, Emilio y Valentina; mientras que Javier e Isabel han tenido dos hijas, Alba y Julia. Entre los invitados al enlace se encontraban Coral Bistuer y su marido, Javier Valero, Emilio Butragueño, Miguel Induráin, Bruno Gómez- Acebo, Alvaro Bultó, Albert Costa y una sensual Gemma Mengual, que presumió de piernas con un minisvestido negro. Una vez convertidos en marido y mujer, Arantxa y José compartieron con sus familiares y amigos una cena en la que no faltaron muchos platos de la cocina tradicional catalana

Preparada para el gran día
La tenista ha pasado sus últimos días de soltera alojada en el Hotel Golf de Peralada, donde también se han hospedado parte de los invitados a la boda. Desde allí la novia inició su recorrido hasta el Castillo en un coche de época, tal y como señalabámos anteriormente. Durante los días previos al enlace tuvo tiempo de relajarse, acudir a un centro de estética, y ponerse a punto para el gran día.

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