Roman Abramovich disfruta del Mediterráneo, junto a su novia, en su fabuloso yate

El multimillonario ruso ha visitado en compañía de su novia, Daria Zhukova, exclusivos enclaves turísticos como Saint Tropez o Portofino a bordo del Pelorus

El multimillonario ruso Roman Abramovich continúa dando razones para ser uno de los hombres más envidiados del planeta. Después de un año de intensa actividad, el propietario del Chelsea, aprovecha el final de la temporada futbolística para descansar en compañía de su bella novia, Daria Zhukova. La pareja se ha dejado ver en el yate del magnate, el Pelorus, por aguas de Saint Tropez, donde bien podrían haber coincidido con estrellas de la talla del diseñador Valentino o de la top model Naomi Campbell.

Posteriormente, la impresionante nave de Abramovich puso rumbo a otro de los destinos más frecuentados por la jet set internacional: Portofino. Roman y Daria abandonaron durante unas horas el yate para conocer la ciudad italiana. La pareja paseó en romántica actitud por sus calles, fue de compras por algunas de las tiendas más exclusivas y posteriormente se sentó en una bonita terraza para tomar un tentempié. No obstante, Abramovich y su novia, caracterizados por una gran discreción, buscaron la intimidad de su lujoso barco.

Uno de sus grandes tesoros
No es de extrañar que durante su periplo vacacional el acaudalado ruso y Daria hayan permanecido casi todo el tiempo surcando las aguas del Mediterráneo en el Pelorus. Abramovich puede presumir de ser el dueño del 11º yate más grande del mundo. Esta nave de 115 metros de largo, está valorada en 300 millones de dólares y durante todo el año cuenta con una tripulación a bordo de 46 personas a su servicio. Lo adquirió por 129 millones de dólares al jeque de Arabia Saudí Modhassan, y su mantenimiento le supone un desembolso anual de 12 millones de dólares.

En su interior hay un cine, dos piscinas, sistema de detección de cohetes, minisubmarino y plataforma para dos helicópteros. Es una auténtica joya marinera y su propietario es consciente de ello. Tal es el apego de Abramovich por su yate que a principios de junio lo utilizó para surcar el río Neva, en San Petersburgo, donde se celebró el XII Foro Económico Internacional, al que asistió.

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