La romántica boda de Carlos Felipe de Orleans y Diana Alvares Pereira de Melo

El enlace, al que acudieron más de cuatrocientos invitados, se ha celebrado en Évora, Portugal, y la novia lució un exclusivo modelo de Carolina Herrera, inspirado en la moda versallesca del XVIII

La catedral portuguesa de Évora ha sido testigo del enlace matrimonial entre los integrantes de dos de las familias con más abolengo de la nobleza europea. Carlos Felipe de Orleans, duque de Anjou, y Diana Alvares Pereira de Melo, duquesa de Cadaval, han contraido matrimonio ante más de cuatrocientos invitados. La boda comenzaba a las 12:00 horas y fue oficiada por el arzobispo emérito don Maurilio Jorge Quintal de Gouveira. Diana, ante la atenta mirada de su madre, Claudine, llegaba al altar acompañada por su padrino de bautismo, don Duarte, duque de Bragança, en lugar de su padre, Jaime Alvares, fallecido hace siete años.

Los padres del novio también quisieron estar junto a su hijo en un día tan feliz. El príncipe Michel y la princesa Beatriz de Orleans llegaban puntuales al enlace de su hijo mayor. Por la alfombra roja que conducía hasta la Catedral de Évora desfilaron amigos y familiares de los novios como la infanta doña Pilar, el príncipe Moulay Rachid de Marruecos, doña Isabel de Bragança, la Condesa de Montarco, el periodista Josemi Rodríguez Sieiro, Luis y Rafael Medina (junto a su novia, Alejandra Rojas), Beltrán Gómez-Acebo y Laura Ponte y Miriam Ungría y Kardam de Bulgaria. A su salida del templo, los invitados de mostraban encantados y emocionados con la ceremonia, especialmente quienes actuaron como testigos del enlace: Rafael Medina, Alexandra de Cadaval, hermana de la contrayente e Isabel de Bragança.

El secreto mejor guardado
La novia lució un exclusivo traje, de corte clásico, diseñado por Carolina Herrera. Los trajes de los cuatro pequeños pajes y cinco damas de honor también han sido obra de la famosa diseñadora venezolana. El vestido estaba confeccionado en seda color marfil e inspirado en el estilo de la corte de Versalles de mediados del siglo XVIII.

Concretamente, Carolina Herrera se ha basado en el cuadro La insignia de Gersaint, de Jean-Antoine Watteau, fiel reflejo de la moda imperante en el Barroco francés. Además, la Duquesa completó su atuendo con una diadema, sobre el velo, de diamantes y perlas (la misma con la que se casó su abuela paterna). La protagonista de esta boda de cuento de hadas no dejó ningún detalle al azar y escogió unos preciosos zapatos de Christian Louboutin. Igualmente, impresionantes fueron las alianzas de la pareja, creadas a medida por la elegante firma Van Cleef & Arpels en sus talleres de la parisina Vendôme.

Un lugar con mucha historia
La belleza de la ciudad de Évora y su conjunto arquitectónico hicieron que los contrayentes la eligieran para sellar su historia de amor. Escogieron su magnífica catedral para celebrar su matrimonio. Se trata de la mayor catedral medieval del país luso. Este templo, de estilo gótico, fue construido para venerar a Santa María. Además, se ha convertido en el marco de algunos de los capítulos más significativos de la Historia de Occidente: en este lugar, en 1497 fueron bendecidas las banderas de la flota de Vasco de Gama en su primera expedición a Oriente.

Tras darse el "sí, quiero", los nuevos esposos, sus familiares y amigos se trasladaron al palacio que la familia Cadaval posee en Évora. Hace poco la propia Diana explicaba: "Este es un lugar muy especial por su historia y los lazos tejidos entre esta ciudad y nuestra familia".

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