La fortuna de llamarse... Roman Abramovich

El propietario del Chelsea posee una fortuna valorada en 14.700 millones de euros, repartidos entre lujosas mansiones, carísimos yates y valiosas obras de arte

Su forma de vida no se identifica en absoluto con el sobrenombre con el que se le conoce en su Rusia natal, Muzhik (hombre de campo). Roman Abramovich lleva una existencia llena de lujos y comodidades. Este empresario, de 41 años, que comenzó a forjar su fortuna en el sector del petróleo ruso, compró el Chelsea Football Club allá por 1999 efectuando un desembolso de casi 200 millones de euros. No sin motivo, es considerado el hombre más rico de Gran Bretaña y ocupa el puesto 16º en la lista de las personas más acaudaladas del mundo, elaborada por la revista Forbes.

Se trata, sin duda, de un mago de las finanzas, que combina con maestría placer y trabajo, en su vida cotidiana. A estas alturas, a nadie sorprenderá el hecho de que tiene su propia armada, compuesta por 5 superyates y 2 submarinos. Pero en su afán por poseer lo mejor, este multimillonario pronto se hará con el yate más grande del mundo. Esta nave, bautizada como Eclipse, está valorada en 255 millones de euros, aunque bien los valen los dos helipuertos, seis habitaciones para invitados, cinco suites para visitante VIPS, el acuario, la discoteca, el spa, y la piscina que albergará en su interior. Lógicamente, su caprichoso propietario no ha olvidarlo blindarlo con un sistema de cristales a prueba de balas, así como con uno de detección de misiles.

A esta 'perla' del mar se une la propiedad de un boeing 767 (valorado en más de 50 millones de euros) capaz de transportar a 360 pasajeros y de 3 helicópteros, con un valor de 2,5 millones de euros cada uno. Aunque si lo que prefiere es darse un buen paseo por las zonas más exclusivas del planeta, y no a vista de pájaro, cuenta con una exclusiva flota de coches compuesta por varias limusinas (con un precio de 636.000 euros cada una) y por automóviles de las marca más exclusivas.

Auténticos paraísos terrenales
Roman Abramovich tampoco escatima a la hora de hacerse con casas de ensueño. Una de sus moradas preferidas en la mansión que posee en Fyning Hill al este de Sussex (Inglaterra). El empresario de origen ruso la adquirió a comienzos de los noventa por más de 15 millones de euros. En ella disfruta, junto a su familia, de sus siete habitaciones, cuadras con capacidad para cien caballos, 2 campos de polo y un área para Karts. Su otro gran tesoro es Wildcat Ridge, una propiedad valorada en casi 20 millones de euros y ubicada en la Provenza francesa.

Esta casa está llena de historias y recuerdos no sólo de su actual propietario, sino de sus anteriores y famosos inquilinos, los Duques de Windsor, y mucho antes la actriz Greta Garbo. No obstante, incluso las existencias tan idílicas como la del propietario del Chelsea, tienen sus luces y sus sombras. El año pasado tuvo que pagar a su segunda mujer, Irina, y madre de sus cinco hijos una compesación de casi 200 millones de euros a raíz de unas comprometedoras fotos que acabaron con quince años de matrimonio. La acompañante del magnate en las controvertidas instantáneas no era otra que la ex modelo, de origen eslavo, Daria Zhulcova, actual novia de Roman y quince años más joven que él. Privilegiada joven que podrá disfrutar cada día de las últimas adquisiciones de su acaudalado novio: varias obras de arte de autores del calibre de Francis Bacon y Lucian Freud que adquirió en sendas subasta por un importe superior a los 75 millones de euros.

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