Paris Hilton, a lo Marilyn Monroe en el estreno de su película

El ansiado momento llegó. Paris Hilton estrenaba su primera película como protagonista y productora ejecutiva, The hottie and nottie (un juego de palabras que se podría traducir como ‘La que está buena y la que no’) y la heredera desheredada no quiso perder la ocasión de vestirse como una auténtica diva. Para una chica que presume de no llevar la misma ropa dos veces no tuvo que ser nada fácil enfrentarse a un momento culminante en su carrera profesional, así que Paris y sus estilistas recurrieron a la inspiración de Marilyn Monroe en su inolvidable interpretación de Diamonds are a girl best friend.

En su mezcla de Marilyn y la muñeca Barbie, Paris eligió un vestido rosa chicle de raso, largo, con escote palabra de honor y un collar de diamantes que por su gran tamaño parecía falso. La desmesura de Paris contrastaba con la austeridad mostrada de su familia. Sus padres, Kathy y Richard Hilton, y su hermano pequeño, Conrad, estuvieron con ella en este momento tan importante de su carrera, pero no quisieron robarle el protagonismo, así que procuraron no llamar la atención. La gran ausente fue su hermana y compañera de salidas nocturnas, Nicky, que estaba en la Semana de la Moda de Nueva York con su novio, David Katzenberg.

"Mi madre siempre ha sido un gran apoyo para mí. Es una de mis mejores amigas y siempre me dice que siga siendo la misma, la dulce niña que soy desde que era pequeña, que no consienta que la gente de Hollywood cambie mi manera de pensar y así siempre tendré un buen karma", comentó Paris. Pero éste no fue el único consejo que Kathy le dio en este importante día, también le recomendó que pusiera los hombros hacia atrás y que no masticase chicle.

La película ya fue presentada en el Festival de cine de Sundance, aunque fuera de concurso. Ésta fue su particular venganza por haberle negado la entrada hace dos años y haber puesto pancartas con su cara tachada. En este festival creado por Robert Redford, la austeridad es lo que manda y no hay alfombras rojas, ni limusinas, ni el glamour que rodea a los estrenos de Hollywood. Pero a Paris le dio igual y quiso que su película se exhibiera en Sundance, y que acaparara la mayor atención posible. Y parece ser que lo consiguió.

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