Juan Antonio Samaranch, el hombre que estuvo al frente del Comité Olímpico Internacional durante veintiún años desde 1980, ha fallecido en XXXXXX a causa de XXXXXXX. Tenía 87 años. Empresario y político, recibió en 1991 de Su Majestad el Rey el título de "marqués de Samaranch" -galardón al que más cariño guardaba- y, entre otros muchos títulos y reconocimientos, fue premio Príncipe de Asturias del Deporte. Doctor "honoris causa" por varias universidades, le fue entregado el Premio de la Paz concedido por Corea del Sur y varias Grandes Cruces. Era, además, académico de la Real de Bellas Artes de San Jorge y poseía el Collar de la Orden de Isabel la Católica, la más alta distinción del Estado español.

Su papel como presidente del Comité Olímpico Internacional fue, sin duda, definitivo para impulsar a nuestro país entre las mejores potencias en esta gran competición. Su máxima realización llegaría en el año 1992, con la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, su ciudad natal.

Samaranch deja dos hijos: María Teresa, a quien llaman cariñosamente Mo y que es presidenta de la Federación Española de Deportes de Hielo, y Juan Antonio, actualmente miembro del COI. Los dos son fruto de su matrimonio con María Teresa Salisachs Rowe, conocida como "Bibis" y con quien se casó el 1 de diciembre de 1955. El 16 de septiembre de 2000, María Teresa falleció tras una larga enfermedad y unos meses después, Samaranch abandonaba su cargo al frente del olimpismo (había rebasado la edad hasta la que puedes ostentar un cargo ejecutivo dentro del Comité Olímpico Internacional). Juan Antonio nunca cesó en afirmar que "de haber podido continuar, hubiera seguido hasta mi muerte: no hay cargo más bonito en el mundo que el de presidente del COI."

Al morir su esposa y tras cesar como presidente, Juan Antonio cayó enfermo y tanto sus hijos como sus amigos más allegados se volcaron en ayudarle a superar el difícil trance. Entre estos amigos se encontraba la pintora y escultora barcelonesa Luisa Sallent, con quien Samaranch iniciaría una historia de amor que ninguno de los dos hubiese podido presagiar cuarenta y ocho años antes, cuando Juan Antonio fue el padrino de boda de una veinteañera Luisa Sallent con su mejor amigo, Enrique Martorell. Con Luisa ha compartido los últimos cinco años de su vida.

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