Rafa Medina y Lapo Elkann, los hombres mejor vestidos del mundo en los premios GQ

El Duque de Feria entregó al nieto de Gianni Agnelli el premio al Mejor Empresario Internacional del Año de la revista GQ

La prestigiosa revista americana Vanity fair les eligió dos de los diez hombres mejor vestidos del mundo y ayer Rafael Medina, duque de Feria, y Lapo Elkann, el polémico nieto de Gianni Agnelli, dieron, cada uno a su manera, lección de estilo en la entrega de los premios anuales de la publicación GQ.

Lapo, que vive en Nueva York, viajó a Madrid para recoger el premio al mejor empresario internacional del año y recogió su galardón de su rival en elegancia, el mayor de los dos hijos de Naty Abascal. La diferencia de estilo fue más que evidente. El Duque de Feria optó por un clásico esmoquin y slippers en lugar de zapatos de charol. Lapo Elkann, mucho más arriesgado, llevó un traje azul de lino con solapas de raso de la firma Etro sobre un jersey de cuello cisne de color beige y dejó los calcetines para mejor ocasión.

Quizás fueron los más, pero no los únicos elegantes de la noche. Álvaro Muñoz Escassi, separado de Lara Dibildos, escogió la compañía de su compañero de aventuras sevillanas, Rosauro Baro. El actor Eduardo Noriega coincidió con su amigo Alejandro Amenábar mientras que el futbolista Leo Messi se llevó el premio al mejor deportista del año; Kike Sarasola, el de mejor empresario nacional y Fernando Sánchez Dragó el de mejor escritor.

Fue una noche masculina aunque no sólo para hombres. Ellas se encargaron de aportar la nota de color y espectacularidad. Martina Klein dejó a todos boquiabiertos con un vestido color crema y una sola manga de Jill Sander. Marisa Jara -esta vez sin Joaquín Cortés- se encargó de aportar exuberancia con un vestido de noche azul de escote infinito. Otra ex de Cortés, María Pineda escogió el racial rojo para su traje mientras que las amigas y antiguas Miss, Raquel Rodríguez y María José Suárez fueron más sobrias con trajes de gasa en negro y gris plomo para una noche en la que los hombres fueron los protagonistas.

Eugenia Martínez de Irujo compartió mesa con su amigo Roberto Torretta que fue también quién diseñó su vestido negro. La Duquesa de Montoro se ha apuntado a la moda de las extensiones capilares y para lucirlas como toca, cambió de peinado, con el pelo más liso y la raya en medio se apreciaba mejor el nuevo largo de su melena.

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