El fabricante japonés Subaru se adentra en el segmento de los "coches ciudadanos" con el modelo Justy, "un compacto pequeño" que conjuga las cualidades prácticas con la tradicional calidad de la marca.

Subaru ha cimentado una buena fama basada en coche de gran calidad, duros, seguro y con un fuerte contenido deportivo, reflejo en mundo de la competición. Su sello distintivo ha sido siempre su tradicional mecánica, con transmisión integral 4X4, presente en todos sus modelos, sin excepción. Resultado de esta excepcionalidad es la especial consideración de sus coches, o quizá sería mejor decir la particularidad de su clientela, atraída por esa peculiaridad de berlinas 4X4 y deportivas.

Pero las reglas del mercado obligan a veces a cambiar los rumbos a las empresas, para adaptarse a las demandas. Por ello, Subaru está a punto de lanzar su primer motor diesel de 2 litros, eso sí, fiel a su concepto boxer y de cuatro cilindros opuestos, el primero de su clase con esta disposición. Ahora acaba de presentarnos un modelo muy distinto a sus tradicionales berlinas: se trata del Justy, un pequeño coche con 3,60 metros de largo, tracción delantera y vocación urbana, para una utilización funcional del día a día, que estará en el mercado español en los últimos días de noviembre. El Justy por tanto, viene a convertirse en el modelo de enganche a la marca, que encontrará sus principales clientes en los fieles, como un segundo coche de la familia, o quienes valoren las cualidades tradicionales de este fabricante que siempre se ha distinguido por la garantía de funcionamiento y la dureza y larga duración de estos coches.

Claro que también este coche es fiel a una tradición de diseño que no se distingue por su atractivo. El Justy puede parecer resultón, pero desde luego no será el más atractivo del garaje, y es que como es habitual en la marca en su desarrollo han primado más los criterios de practicidad, lo que en un modelo de fuerte contenido urbano no parece desacertado. Y lo cierto es que los mejores valores del Justy se encuentran en su habitáculo, donde la amplitud es su principal argumento. Con 1,4 metros de anchura en el interior, es uno de los coches con más espacio para su segmento, o que se aprecia sobre todo en la parte delantera. En la trasera destaca la buena distancia para las piernas y la posibilidad de mover la banqueta para favorecer el volumen de carga del maletero en función de las necesidades, además de la posibilidad que ofrece la modularidad de los asientos al plegarse independientemente.

Lo que realmente sorprende en el Justy es su mecánica de gasolina, basada en un único motor de tres cilindros y un litro de capacidad que genera 70 caballos. La potencia está presente desde bajas revoluciones, lo que es muy útil para la circulación en ciudad, donde se desenvuelve también con una agilidad gracias también a una dirección muy precisa y un radio de giro muy corto de 4,7 metros. Además, a pesar de ser un tricilíndrico no tiene vibraciones molestas y el umbral de ruido es bastante bajo. En carretera el comportamiento es semejante a un coche mayor, con un buen asentamiento y absorción de las irregularidades del firme, como pudimos comprobar durante la prueba de presentación. También nos causo buena sensación la eficiencia de los frenos, sobre todo en frenadas de emergencia. Algo de lo que en Subaru están muy orgullosos, es de cifras de consumo, con 5 litros a los 100 kilómetros y 118 gramos de dióxido de carbono por kilómetro, que le permitirá estar por debajo del límite y no pagar el impuesto de matriculación a partir del 1 de enero de 2008.

Más sobre

Regístrate para comentar