Muere la mujer de 82 años casada con un joven de 24, al regresar de su luna de miel en Río de Janeiro

Dicen que el amor no tiene edad y aunque sea cierto que no hay fecha de caducidad para este sentimiento, muchas veces se dan casos en los que la diferencia de edad es tan grande que hace que se pongan en duda los intereses de la relación. La historia de los argentinos Adelfa y Reinaldo ha estado siempre rodeada por las críticas debido a los 58 años que les separan. Hace unas semanas, juraron estar juntos hasta que la muerte los separe, y al final, han cumplido su palabra.

Adelfa Volpe, de 82 años y su marido, Reinaldo Waveqche, de 24, se convirtieron en marido y mujer el pasado 28 de septiembre en el registro civil de Santa Fe, Argentina, para sellar su gran historia de amor, que comenzó hace seis años. Una historia que ha tenido un pronto final.

Diez días después de que regresaran de su romántica luna de miel en Río de Janeiro, Brasil, Adelfa fue al hospital para hacerse una revisión médica antes de emprender su próximo viaje a España. Pero una insuficiencia cardiaca leve, que le fue detectada durante los análisis, la obligó a quedarse en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Santa Fe. Un día después de su ingreso sufrió un infarto cerebral y después de varios días intentando luchar por su vida, ha fallecido. Para Reinaldo ha sido un duro golpe. "No voy a resignarme a pensar que la pierdo. Rezo por ella. Se me partiría el corazón si Dios se le lleva", decía cuando se enteró de que su esposa estaba grave.

Seis años de relación
Adelfa conocía a Reinaldo desde que era un niño, ya que era el hijo de sus mejores amigas. Cuando su madre murió ella decidió hacerse cargo de él, quien ya tenía quince años. "Yo le agarré un afecto muy grande a ella y después de un largo tiempo nos vimos el uno al otro y por eso llegamos hasta aquí", dijo emocionado el novio el día de su enlace. Cuando el joven cumplió 18 años comenzaron una relación que han decidido formalizar seis años después, a pesar de que sabían que iban a levantar mucha polémica con su historia. "Que la gente diga lo que quiera, hay que buscar la felicidad de uno", aseguraba rotundamente la octogenaria.

Sin intereses económicos
Desde un primer momento Reinaldo dijo que no se casaba con ella para heredar sus bienes, e incluso dijo que ella le había intentado donar todas sus pertenencias y él se negó a aceptarlas. Sin embargo, ella quería que pasaran por el altar no sólo para formalizar la relación, sino para que el joven tuviera un "respaldo económico" cuando ella no estuviese, ya que él no tenía a nadie más.

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