Raquel del Rosario, el mejor apoyo de Alonso en los momentos más difíciles del Mundial de Fórmula 1

La cantante presenció la carrera del piloto de McLaren desde el ‘motorhome’ de Renault, escudería en la que su marido se proclamó dos veces campeón del mundo

Emoción, incertidumbre, milagros y sueños cumplidos. Así es como se podría definir el día que Fernando Alonso tuvo ayer sobre el circuito de Shanghai, en el que contra todo pronóstico recortó distancias con su compañero de equipo y rival Lewis Hamilton, quien no pudo terminar su carrera al quedar su monoplaza encallado en la gravilla de la recta de entrada a boxes. Y es que el inglés quiso jugar todas sus bazas sobre la pista y proclamarse en China campeón, de ahí que exprimiera al máximo unos neumáticos destrozados, que le llevaron a abandonar la carrera.

En estas últimas semanas, tan difíciles y polémicas para el piloto asturiano, el joven ha contando en todo momento con el apoyo incondicional de su mujer Raquel del Rosario, quien se ha incorporado a la recta final del campeonato tras su verano de conciertos. Raquel, que ha seguido la evolución de Fernando a pesar de estar promocionando su nuevo disco por la geografía española, permaneció durante esta penúltima carrera del Mundial al lado del agente del piloto y debido a las asperezas que existen entre McLaren y Alonso, ambos prefirieron ver la competición desde el ‘motorhome’ de Renault, donde el piloto asturiano siempre ha sido muy bien recibido, y donde mecánicos e ingenieros saltaron de alegría al ver el abandono de Hamilton.

No sabemos si fue la presencia de Raquel la que le trajo tan buena suerte a Fernando, o si fueron los Trasgus, pequeños duendecillos de la mitología asturiana, quienes unieron sus fuerzas para animar al piloto o si por el contrario no fueron ninguna de esas dos cosas y fueron los artilugios que una aficionada china entregó a la cantante del Sueño de Morfeo antes de que la carrera diera su pistoletazo de salida. Y es que como ya es bien sabido, los chinos son algo supersticiosos, de ahí que una señora entregara a la mujer del piloto varios cachivaches tales como un portafotos en azul y amarillo, en donde en un lado aparecía Raquel muy sonriente y en otra el piloto de niño, un delfín amarillo que tenía como finalidad ahuyentar los malos espíritus y una profecía. Fuese lo que fuese el milagro se cumplió y Alonso volvió a meterse en el Mundial.

Tras finalizar la competición, y después de que Hamilton tuviera que guardar el champán para una ocasión mejor, Fernando y Raquel abandonaron el circuito con una gran sonrisa dibujada en sus caras. Sonrisa que no era del todo completa, ya que ambos saben que ganar el mundial sigue estando igual de difícil.

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