Ana Ivanovic, la nueva sensación de las pistas de tenis

Es serbia, tiene 19 años y acaba de situarse entre las cinco mejores tenistas del mundo

Siguiendo la estela de jóvenes tenistas como Anna Kournikova o Maria Sharapova, que han conquistado las pistas con su talento y su belleza, ha aparecido en la escena deportiva un nuevo rostro que acapara en estos momentos las portadas de las revistas en todo el mundo. Hablamos de Ana Ivanovic, la nueva joven promesa del tenis. Una chica que, con tan sólo 19 años y 1.86 metros de estatura, cuenta ya en su haber con numerosos títulos del circuito profesional. Ha sido finalista individual en la última edición de Roland Garros y semifinalista en Wimbledon, los dos torneos de tenis con más prestigio del mundo y en los que este año se batió con pesos pesados como Justine Henin y Venus Williams. Su buen hacer en Londres la ha colocado este año en quinto lugar entre las mejores tenistas del planeta, por detrás de Justine Henin, Maria Sharapova, Jelena Jankovic y Svetlana Kuznetsova. Ahí es nada.

Aunque en la actualidad reside en la ciudad suiza de Basilea, Ana es natural de Belgrado (Serbia), donde vino al mundo un 6 de noviembre en el seno de una familia ajena al ámbito deportivo. Su madre, Dragana, es abogada y su padre, Miroslav, economista. Su hermano Milos, cuatro años menor que ella, sin embargo sí comparte con Ana su afición por el deporte, en su caso el baloncesto.

Juega desde los cinco años
Aunque la joven comenzó su andadura profesional en agosto de 2003, sus comienzos en el tenis se remontan a la temprana edad de cinco años. En su quinto aniversario, Ana recibió una raqueta como regalo después de aficionarse a este deporte viendo a Mónica Seles por televisión. Todavía recuerda cuando vio el número de teléfono de una escuela local y le pidió a sus padres que la llevaran allí. Tanta era su devoción que en su momento admitió que en invierno entrenaba en una piscina abandonada, ya que no había otro lugar donde hacerlo. Martina Navratilova revelaba recientemente que la obsesión de Ana por convertirse en una tenista profesional era tal, que estuvo llorando durante cuatro horas en el vestuario después de su primera derrota porque pensaba que su agente iba a abandonarla por no ser lo suficientemente buena.

Ana se define a sí misma como una mujer obstinada, sensible y extremadamente competitiva. En sus ratos libres, le gusta ver películas en el cine o por televisión y entre sus aficiones figura la lectura de libros de Historia, la moda e irse de compras. Su comida favorita es el sushi y su bebida preferida, el zumo de naranja. Habla inglés además de serbio y admira a Roger Federer por su profesionalidad dentro y fuera de las canchas. Entre sus mejores recuerdos hasta la fecha cita sus partidos contra Amelie Mauresmo en Roland Garros en 2005 y el que jugó contra Martina Hingis en la final de Montreal en 2006.

Aunque se ha dicho de ella que es la jugadora más guapa que ha pisado Wimbledon, Ana dice que los chicos son muy tímidos con ella y que nunca ha recibido cartas por San Valentín. A partir de ahora, sin embargo, candidatos a ocupar su corazón no le van a faltar.

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