El crimen imperfecto de la mantis asesina y su hermano desalmado

El juicio por el asesinato de un lord inglés sexagenario, amante de la vida loca de la Riviera Francesa, acaba de concluir ante un tribunal de Niza con la condena de su ex-mujer y de su ex-cuñado, autor material del crimen

"Culebrón cerrado", debió de pensar con satisfacción el señor juez del tribunal que acaba de condenar a 25 años de cárcel a Jamila Ben M'Barek y a su hermano Mohamed por el asesinato en Niza, en noviembre de 2004, de Lord Anthony Shaftersbury: un hombre que cultivó a lo largo de sus 66 años de vida una pasión desenfrenada por el juego, las vacaciones de lujo y las noches locas, lo que incluía entre otras cosas a las más bellas y seductoras mujeres, como lo era Jamila.
La presión de la prensa y las televisiones inglesas había sido de tal calibre en los últimos meses, pero muy especialmente durante los cinco días del juicio celebrado en Niza, que los asistentes a las vistas también parecieron respirar aliviados.


"Vosotros sois los únicos culpables"
Las polvaredas de acusaciones cruzadas entre la grave familia del aristócrata y los dos inculpados llegaron a extremos insólitos para delirio y/o sorpresa de los presentes. Jamila siempre ha defendido, y sigue defendiendo, su inocencia, a pesar de que su hermano reconoció finalmente ante el tribunal su participación "accidental" en los hechos: "No lo estrangulé. Le golpeé y cayó al suelo. Murió de un ataque al corazón", explicó entre gestos de indignación -los psiquiatras le describieron como "una persona ególatra, con rasgos psicópatas"- al tiempo que intentaba restar importancia a la complicidad de su hermana, que habría participado "sólo en el traslado del cadáver" hasta un vertedero situado en las colinas de Théoule-sur-Mer, en la Riviera Francesa. "Anthony solía ir a bares de alterne. Tomaba cocaína y parecía un vagabundo. Su familia le había abandonado", declaró mientras profería una mirada amenazante al hijo de la víctima, Nicholas Asley Cooper, para concluir con una acusación a la desesperada: "Vosotros sois los únicos culpables, los ricos, los que tan sólo perseguís su herencia". Al final, prevaleció la versión de que Mohamed había recibido de su hermana la cantidad de 150.000 euros por hacer el trabajito.


Una trama de telenovela
Según la sentencia, Jamila habría planeado el crimen pasional después de saber, tras dos años de matrimonio y un divorcio ruidoso, que su ex-marido planeaba reconstruir su vida sentimental con otra mujer a la que había conocido, una vez más, en un local de dudosa reputación, lo que habría significado que la supuesta herencia de seis millones de libras esterlinas (nueve millones de euros) y la valiosa propiedad de los Shaftersbury, en Dorset (condado del sudoeste de Inglaterra), se le iban finalmente de las manos. Al parecer, "el viejo" se había encaprichado de otra mujer (estamos a principios de 2004), una marroquí de 33 años llamada Nadia Orcha, experta como ella en las sesiones privadas de strip-tease, como también quedó claro durante el juicio.
Cuando a Jamila le llegó el turno de dar su versión de los hechos, intentó en vano desmontar la hipótesis de un posible móvil económico: "No necesitaba su dinero. Me sobra", explicó haciendo referencia al millón de libras que había recibido de su anterior esposo, un hombre de negocios holandés con quien tuvo dos hijos. Su abogado fue aún más lejos al presentarla, con astucia de leguleyo, como a "una mujer independiente", cuyos "encantos naturales le granjean suficientes regalos de los hombres como para que no tengamos que pensar que en este caso actuó por dinero". Y cuando los supuestos favores recibidos por parte de George Clooney, Bruce Willis y el tenista Björn Borg, que desmintieron uno tras otro por boca de sus representantes toda relación con "esa señora", salieron a relucir por boca de la propia Jamila durante su última y definitiva declaración, todo el mundo pensó que el juicio era una ficción de telenovela: "¿Por qué debería haber matado a un lord inglés, cuando podría tener a mis pies a cualquier hombre rico y poderoso que quisiera?", concluyó la "pobre" viuda antes de escuchar su condena.

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