Un gorila de 170 kilos se fuga de su jaula

Cuatro heridos leves en el zoo de Rotterdam, entre ellos una mujer que fue atacada cuando se encontraba en la cafetería, es el resultado de este suceso accidental cuyas causas todavía están por aclarar: ¿cómo y por qué se escapó Bokito?

Ocurrió el pasado viernes sobre las 14:30 horas. El gorila Bokito se encontraba, como siempre, dormitando en su área reservada del zoológico Blijdorp de Rotterdam (Holanda) cuando, de repente, alguien le vio cruzando a nado la charca que separaba su hábitat del área reservada para los visitantes, en su mayoría cientos de familias con niños y numerosos grupos de turistas que disfrutaban de un bonito día de primavera.
Los vigilantes fueron los primeros en dar la voz de alarma: uno de ellos fue su primera víctima al sufrir un shock nervioso, pero no pudieron impedir que el primate fuese sembrando el pánico en una escapada que concluiría minutos después en la cafetería del centro. "El gorila se mostraba muy agresivo y destrozaba todo a su paso. La gente huía como podía", comenta un testigo que vio como el animal se abalanzaba sobre una mujer y le mordía en una mano. El resto de heridos, un hombre que intentó escapar en su silla de ruedas y se lastimó al intentar salir del restaurante, y otra mujer que se lastimó al desplomarse sobre el suelo, respiraron aliviados cuando los cuidadores acertaron a dispararle un dardo sedante que terminó, en breves segundos, con la aventura de Bokito.


¿Qué movió al gorila a huir?
El director del zoológico, Tom Doorrestein, que ofreció una rueda de prensa tras el desalojo del centro, mostró su extrañeza ante el hecho de que el animal se aventurase a nadar: "Los simios tienen miedo al agua, no nos explicamos como Bokito cruzó tan decidido la distancia que separaba su recinto del área de visitantes". Otra circunstancia que está aún por explicar es la inusitada agresividad del gorila, que en su paseo fue dando zarpazos a diestro y siniestro.
La prensa holandesa, por su parte, ha hecho hincapié en la falta de medidas de seguridad y de prevención ante hechos como este: "Es un verdadero milagro que no tengamos que lamentar más desgracias personales que la de una mujer herida levemente en una mano". Algunas de las fotografías que se han publicado durante este fin de semana, como esa en la que se ve a Bokito entre dos cochecitos de bébé, ponen los pelos de punta.


Bokito y sus parientes africanos
Aunque los científicos les atribuyan a los gorilas ciertas dotes para emitir sonidos inteligibles y comunicarse en casos muy extraordinarios, hay que suponer que el enfado de Bokito nada tiene ver con las noticias que corren últimamente sobre la pronta extinción de los grandes simios a causa del terrible virus del ébola. De seguir el actual ritmo de contagio del virus en las reservas africanas de Camerún, Uganda, El Congo, Gabón, Angola y Guinea Ecuatorial, los gorilas podrían llegar a extinguirse totalmente en menos de cincuenta años, señalan los zoólogos y organizaciones conservacionistas, como denuncia una misión científica española destacada en El Congo, que acaba de denunciar la muerte de 5.000 ejemplares a causa del ébola para una población total estimada en 94.000 ejemplares.
Junto a la acción del virus, las talas indiscriminadas de árboles, la caza furtiva y el deterioro de los hábitats naturales son las causas principales de "este desastre" acaba de señalar el estadounidense Peter Walsh, jefe de primatología del instituto de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania), que este mismo fin de semana ha participado en un Congreso sobre el tema, en Barcelona, organizado por la Obra Social de la Caixa. Su propuesta de "endurecer las leyes" y de dotar a los parques con más medios de autodefensa, "como rifles", parece ser la única solución si no queremos que un día cercano sólo queden en este mundo, convenientemente enjaulados y a buen recaudo, los enfurecidos biznietos de Bokito.

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