Isabel Pantoja ‘renace’ sobre el escenario

Diez días después de su detención, la cantante mostró todo su poderío de artista en un concierto en Valladolid

Hubo lágrimas, gritos de apoyo y mucha emoción pero todo con medida. Isabel Pantoja se volvió a subir a un escenario anoche en Valladolid, diez días después de su detención y posterior declaración ante el juez Miguel Ángel Torres de la que salió acusada de presuntos delitos contra la Hacienda y blanqueo de capitales. El lleno fue absoluto. En la Plaza Mayor de Valladolid no cabía ni un alfiler y para mostrar su apoyo a su ídolo llegaron autobuses desde Santander, Madrid, Córdoba, Sevilla y Valencia.

A las tres de la tarde, ya guardaban su preciado sitio los que querían asegurarse la primera fila. El concierto empezó a las diez de la noche e Isabel no se hizo esperar. Es más, actuó antes de lo previsto. La artista llegó a las siete de la tarde directa al escenario, donde se habían instalado camerinos para no tener que cambiarse y peinarse en ningún hotel. La consigna estaba clara, la artista desde hace una semana hizo saber que iba a llegar directamente en coche a la zona acotada para el escenario a la que sólo podían tener acceso los trabajadores del equipo técnico y seguridad. No iba a hacer declaraciones, no iba a haber una rueda de prensa y una vez acabado el recital, regresaría en coche sin pasar la noche en Valladolid. Y así fue con la salvedad de que cuando llegó a las siete de la tarde, se subió al escenario, saludó a sus admiradores y les dedicó una canción no esperada. Esa fue la primera vez que se dejaba ver desde que llegara a su casa de Marbella después de que se hubiera pagado la fianza de 90.000 euros decretada por el juez. Ante su público, terminaba con la reclusión voluntaria de estos días en Mi gitana.

Isabel, la artista
Sólo pasaban dos minutos de las diez cuando Isabel, ya con bata de cola, empezaba a cantar Francisco Alegre. Llenó el escenario como nunca, movió la bata de cola como ninguna otra artista sabe hacerlo y agradeció al público que le coreaba "Isabel, Isabel". No hubo ni una sola referencia al cambio que ha dado su vida en esta semana, tampoco a su relación con Julián Muñoz ni a cómo se siente. Sobre el escenario sólo estaba la Pantoja artista dispuesta a deleitar a su público con coplas, boleros, flamenco y menos canciones de las esperadas de su repertorio.

Isabel se cambió tres veces de vestido. Cantó copla con bata de cola, boleros con un traje de noche negro y flamenco vestida de gitana, con lunares negros y remates rojos. Lo que no pudo evitar es que en no pocas ocasiones los ojos se le llenaran de lágrimas. "Gracias de todo corazón" repetía y nada más por mucho que en sus canciones de amor y desamor se intentara leer entre líneas.

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