Encarcelada por 'secuestrar' a su propia hija

María José Carrascosa ya no sabe qué hacer para defenderse de su ex-marido, al que ha denunciado por bigamia, maltrato y envenenamiento. Mientras su hija permanece con sus abuelos, en Valencia, ella sigue encarcelada en EE UU. Su familia se concentró ayer en Madrid para pedir justicia.

La tela de araña judicial
María José confiaba en que la sentencia de un tribunal valenciano de diciembre de 2005, por la que se ordenaba la retirada del pasaporte de su hija y se le concedía su custodia, tenía validez en los Estados Unidos. Pero no. El juez del condado, Edward Torack, no reconoció la sentencia española -a pesar de ser vinculante según la Convención de la Haya- y admitió a trámite la demanda penal de los abogados de Peter Innes, el cual no ha dejado de insistir en que todo es un montaje de su mujer para arrebatarle a su hija Victoria: "Me han acusado de ser un narcotraficante, de vender armas, de intentar asesinar a mi ex-esposa, de tener múltiples identidades… Todo es falso".
La tela de araña legal en la que se encuentra atrapada actualmente María José Carrascosa ha alarmado a las autoridades españolas y a principios de marzo una delegación oficial integrada por seis diputados de las Cortes valencianas y varios miembros de la Generalitat y el Ayuntamiento viajó a Estados Unidos para interesarse por su situación y reclamar su libertad, a la espera de que se resuelva un conflicto por vía judicial".


Madre coraje
La familia de María José se ha mostrado moderadamente esperanzada, sobre todo al comprobar que las resoluciones de las dos causas abiertas contra ella, una penal por "secuestro" y otra civil por desacato, pueden quedarse en suspenso si el próximo 14 de mayo la Corte Federal le concede la libertad provisional. En este sentido, las manifestaciones y actos de protesta que, bajo el lema "Libertad y Justicia para María José", está manteniendo su familia desde algún tiempo ante las embajadas y consulados de los dos países, y que les ha llevado a reunirse ayer mismo en Madrid con senadores del PP y el PSOE en un acto calificado de "insólito" por los analistas políticos por la "unanimidad" alcanzada, pueden ayudar a internacionalizar una causa que trasciende el plano jurídico para situarse en el marco de las difíciles relaciones bilaterales entre los gobiernos de Estados Unidos y España.
De todas maneras, su hermana Victoria, convertida en portavoz de la familia y en principal defensora de su causa, también ha reconocido que están todos muy nerviosos y que sólo desean que María José "tenga fuerzas para salir adelante" si al final se tuercen las cosas. Los rumores de maltrato psicológico y de desatención médica en la prisión norteamericana se suceden y, además, María José recibe un tratamiento anormal para los cargos que se le imputan, el de reo de "máxima seguridad".
Mientras tanto, a los padres de María José se les acaban los pretextos que poner ante las insistentes preguntas de su nieta, la pequeña Victoria Inés, que ya ha cumplido los seis años y no deja de preguntar por su madre, y muestran a la prensa su desesperación por el aspecto físico de su hija. El rostro demacrado de María José deja entrever que los problemas de salud se han agravado. Pero su determinación a seguir luchando también habla por sí sola: la madre coraje valenciana piensa llegar hasta el final: "Si tengo que morir en la cárcel por mantener a mi hija a salvo del monstruo de su padre lo haré. Aunque me condenen a 75 años, mi hija se quedará en España. Lo único que lamento es no tenerla a mi lado".

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