Ya quedan pocos lugares que todavía se puedan conocer en su estado puro, lugares que al visitarlos nos produzcan la impresión de que así debían de ser hace miles de años. Ya quedan pocos espacios naturales sin adulterar por la acción del hombre, sobre todo en Occidente; lugares donde la conservación de la naturaleza prevalece sobre los intereses económicos y donde la presencia de la fauna más espectacular del mundo submarino jamás falta a su cita; donde las playas blancas se besan con las aguas cristalinas y donde el silencio de los ruidos artificiales ceden el paso a la sinfonía más hermosa que la naturaleza puede orquestar cuando el viento sopla entre cráteres y flores. Y si añadimos que en Europa todavía queda un sitio así es difícil que nos crean, pero sí, queda Azores.
Las Azores juegan un papel estelar dentro de la Macaronesia, nombre que recibe el conjunto formado por los cinco archipiélagos establecidos en esta región del Atlántico. Para empezar, es el archipiélago más al norte, con lo que significa para el clima: templado y registrando temperaturas medias de entre 13ºC en invierno y 24ºC en verano. Y la temperatura del mar también es envidiable, puesto que la corriente del golfo, que pasa relativamente cerca, mantiene las aguas a una temperatura media de entre 17 y 23ºC.

São Miguel y Santa Maria componen el grupo oriental de las islas. La hermosura tranquila de sus lagunas es lo primero que llama la atención de São Miguel. El paisaje verde y las flores cubren su superficie alfombrándola de aromas y perfumes. Los enormes cráteres de Sete Cidades, Fogo y Furnas representan maravillosas lagunas de aguas cristalinas. La laguna de Furnas se abre camino rasgando jardines y florestas que recuerdan aquellos cuentos maravillosos de encantamientos, hadas y genios que nos contaban los abuelos. Sus aguas minerales y termales resultan altamente recomendables para aliviar los malestares del cuerpo y del alma en un entorno incomparable. Pico da Vara es, tal vez, la parte menos conocida y también la mejor conservada y protegida. El submarinismo, la observación de ballenas, pesca deportiva, montañismo, espeleología, paseos a caballo o a pie, parapente, ultraligeros, etc., constituyen algunas de las actividades más populares de São Miguel y de todo el archipiélago.

Dadas sus condiciones orográficas Azores está salpicado de piscinas naturales de una belleza descomunal y a temperaturas muy agradables. El verde intenso del paisaje se confunde con los puntos blancos de las casas típicas de Santa Maria. Las escaleras con gigantes cubiertas de viñedos que descienden hasta el mar, los extensos arenales invitando a disfrutar de los placeres del sol y del mar y el basalto que retrocede en las múltiples curvas de una fachada barroca, son sólo algunas de las maravillas deslumbrantes para los que quieren perderse en la naturaleza.

Terceira es el arco iris de las flores entre las tonalidades verdes de la vegetación, naturaleza en estado puro. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la ciudad de Angra do Heroísmo constituye una de las urbes de ultramar más recoletas de las tierras lusitanas. Aquí podrás disfrutar del golf, hacer una excursión descendiendo a las grutas volcánicas o incluso disfrutar de la animación de una corrida de toros. Los montes suavemente ondulados enmarcados por el azul del mar, los muros de basalto negro por donde irrumpe el verde lozano y vigoroso de las vides y las blancas siluetas de los molinos que destacan por sus cúpulas bermellón ofrecen una imagen espectacular de la isla Graciosa. Si lo tuyo es el agua, ni te imaginas el universo que te espera buceando por un arco iris único de fauna y flora submarina. São Jorge, por su parte, es un buen lugar para la observación de cetáceos y para muchos sigue siendo la isla más bonita que mantiene los mejores senderos de las Islas Azores. Es la más alargada del archipiélago y sobrecogen sus planicies de tierra junto al mar como base de altos acantilados que constituyen el cuadro natural de la isla.

El mar que rodea la Isla de Pico invita a la pesca y a la observación submarina de las formaciones rocosas de sus fondos volcánicos y de su gran riqueza de flora y fauna marinas. Un paseo en velero es una forma diferente de contemplar la majestuosa belleza de Pico. Su tradición ballenera es legendaria. Faial es el fresco azul de las hortensias y el puerto de acogida para los amantes de los yates. Por aquí pasan más de 24 especies de cetáceos, desde la ballena azul a los cachalotes y delfines. Flores es la naturaleza en toda su primitiva exuberancia que se muestra en los picos y montes que bajan hasta la costa por acantilados verticales. En pocas horas se conoce Corvo, sólo hay un pueblo con casas blancas de ventanas decoradas con colores sobre un barranco junto al mar.

Para más información entrar en la página de Turismo de Azores, www.visitazores.org o llamar al tel.: 902 88 77 12. Todos los operadores importantes ofrecen paquetes a las Islas Azores.

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