La Duquesa de Alba tuvo que ser hospitalizada durante cinco horas en Sevilla

La revista ¡HOLA! de esta semana les ofrece toda la información sobre el ingreso de la Duquesa, que, al parecer, deberá someterse a una intervención quirúrgica

Cayetana Fitz-James Stuart era ingresada en la mañana del pasado viernes 23 de marzo en la clínica del Sagrado Corazón, de Sevilla, aquejada de problemas que la impedían caminar normalmente. La Duquesa de Alba estuvo hospitalizada durante cinco horas —entró a las 10.30 de la mañana por la zona de urgencias y abandonó el citado centro médico alrededor de las tres y media de la tarde—, regresando al palacio de Las Dueñas, su residencia en la capital hispalense, ciudad en la que estos días se encuentran todos sus hijos, pendientes de su estado de salud. Según hemos podido saber, la duquesa de Alba deberá someterse próximamente a una delicada intervención quirúrgica, de la que, sin embargo, esperamos que pronto se recupere.

Sus hijos estuvieron con ella
El primero de los hijos que llegó a Sevilla al conocer la noticia fue Carlos, duque de Huéscar, que lo hizo en la tarde-noche del jueves, en el AVE, con gesto de lógica preocupación en el rostro. Posteriormente fueron llegando Alfonso, duque de Aliaga; Fernando... La última en hacerlo fue Eugenia, que se encontraba fuera por motivos de trabajo, y que llegó el día 25, domingo, en el AVE, desde donde se dirigió hasta el palacio de Las Dueñas, al que llegó a tiempo, al parecer, para asistir a la Misa que un sacerdote celebró en la capilla. Cabe señalar, por otra parte, que Cayetano y su esposa, Genoveva, estuvieron —y siguen— al lado de la duquesa todos estos días, y que concretamente la esposa del conde de Salvatierra había acompañado hace unas semanas al médico a Cayetana.

Al día siguiente de abandonar su madre la clínica, el duque de Huéscar viajaba a Alba de Tormes en compañía de su hijo mayor, Fernando, para asistir en la citada localidad a los actos del quinto centenario del nacimiento del gran duque de Alba, don Fernando Alvarez de Toledo, emotivo —e histórico— evento que Cayetana intentaba por todos los medios no perderse. Al final, y siguiendo las indicaciones de los médicos, decidió que fuera su primogénito quien la representara en Alba de Tormes.

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