Encarcelada por 'secuestrar' a su propia hija

María José Carrascosa ya no sabe qué hacer para defenderse de su ex-marido, al que ha denunciado por bigamia, maltrato y envenenamiento. Mientras su hija permanece con sus abuelos, en Valencia, ella está en prisión en Estados Unidos a la espera de una sentencia que le devuelva la libertad

La tela de araña judicial
María José confiaba en que la sentencia de un tribunal valenciano de diciembre de 2005, por la que se ordenaba la retirada del pasaporte de su hija y se le concedía su custodia, tenía validez en los Estados Unidos. Pero no. El juez del condado, Edward Torack, no reconoció la sentencia española -a pesar de ser vinculante según la Convención de la Haya- y admitió a trámite la demanda penal de los abogados de Peter Innes, el cual no ha dejado de insistir en que todo es un montaje de su mujer para arrebatarle a su hija Victoria: "Me han acusado de ser un narcotraficante, de vender armas, de intentar asesinar a mi ex-esposa, de tener múltiples identidades… Todo es falso".
La tela de araña legal en la que se encuentra atrapada actualmente María José Carrascosa ha alarmado a las autoridades españolas, y esta misma semana una delegación oficial integrada por seis diputados de las Cortes valencianas y varios miembros de la Generalitat y el Ayuntamiento ha viajado a Estados Unidos para interesarse por su situación y reclamar su libertad, a la espera de una sentencia que aún puede demorarse unos días: el pasado día 28 de febrero se celebró una vista civil en la corte estatal de apelación del estado, en la localidad de Morristown, en la que los jueces destacaron la "necesidad de que prevaleciese el bienestar de la menor".


Madre coraje
La familia de María José se ha mostrado esperanzada, sobre todo al comprobar que la causa penal, que debería celebrarse el próximo 5 de marzo, se ha pospuesto. "Si logramos una sentencia favorable -ha declarado su hermana Victoria Carrascosa- el juicio penal ya no tendría razón de ser, por lo que tendrían que devolverle su pasaporte y dejarla en libertad". También reconoció que están todos muy nerviosos y que sólo desean que María José "tenga fuerzas para salir adelante" si al final se tuercen las cosas.
Mientras tanto, a los abuelos se les acaban los pretextos que poner ante las insistentes preguntas de la pequeña Victoria Inés -que ya ha cumplido los seis años y no deja de preguntar por su madre-, y muestran su desesperación por el aspecto físico de su hija. El rostro demacrado de María José deja entrever que los problemas de salud se han agravado. Pero su determinación a seguir luchando también habla por sí sola: la madre coraje valenciana piensa llegar hasta el final: "Si tengo que morir en la cárcel por mantener a mi hija a salvo del monstruo de su padre lo haré. Lo único que lamento es no tenerla a mi lado".

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