El cuerpo de Anna Nicole Smith sigue en la nevera

No hay forma de que la viuda alegre de América descanse en paz. Su muerte accidental (o eso parece) ya forma parte de un nuevo reality show de tintes macabros que algún día veremos por la tele en un melodramático serial por entregas.

El ministro, su mamá y la niñera despedida
El que no ha optado, por el momento, a la paternidad de Dannielyn es el ex-ministro de Inmigración de las Bahamas, Shane Gibson -su piel negra lo descalifica en principio-, que acaba de dimitir al ver publicadas unas fotos suyas muy comprometedoras que, más allá de un supuesto romance con la modelo, indicarían que ésta recibió un trato de favor en la tramitación de los papeles que obtuvo el pasado año antes de fijar definitivamente su residencia en la isla. Su táctica, por el momento es negarlo todo a pesar de las evidencias. "Todo son mentiras despiadadas y malintencionadas. Niego incondicionalmente haber abusado de mi cargo ministerial al entregar a Anna Nicole Smith un permiso que no merecía..." dijo en un escueto comunicado en el que afirmaba asimismo no haber tenido relaciones sexuales con ella y que "ella sólo era una buena amiga de la familia". Y como pantalla, este hombre casado, padre de cuatro hijos y fanático del golf, decidió poner a su santa madre.
Como él mismo, "la mamá" tendría siempre abiertas las puertas de Horizons, la mansión de Nassau en la que Anna Nicole vivió sus últimos meses de vida, junto a su novio y su hija. Al parecer, la señora estaba al cuidado de Daniellyn cuando falleció su madre. La niñera de la niña, Quethlie Alexis, había sido despedida de la casa a finales de noviembre por "extraviar el manual de instrucciones de una lavadora". Pero la razón era otra.


Un bebé hambriento, pero sexy
En declaración jurada ante notario, el pasado 4 de diciembre la niñera puso sin saberlo la primera piedra sobre la tumba de Anna Nicole Smith, a la que retrata como un verdadero monstruo con tendencias suicidas. "La Señora Marshall -último apellido de casada de Anna Nicole- estaba obsesionada con asegurarse que su bebé fuera sexy. Me lo decía repetidamente. A consecuencia de esa obsesión, se me instruyó para subalimentar al bebé... Un día me dijo que si Dannielyn llegaba a llamarme mamá me pegaría un tiro. Su estado mental y su conducta me indicaron que no mentía".
La niñera también señaló al notario que la rutina diaria de la niña era impredecible, ya que la madre se pasaba la mayor parte del día en la cama o tumbada al borde de la piscina: "En dos ocasiones, durante mi empleo en Horizons, la Sra. Marshall intentó suicidarse. En una ocasión se bebió en mi presencia una botella completa de lo que parecía un brebaje para dormir... A consecuencia de eso entró en una especie de coma y fue imposible levantarla durante 48 horas... Otro día, el Sr. Howard Stern y Mo, su guardia de seguridad, llevaron a la señora en una silla hasta el patio de la piscina. Estaba muy silenciosa y al rato la hallaron dentro del agua: había intentado ahogarse. Cuando la sacaron del agua medio muerta, el Señor le hizo un extraño comentario: ‘Si algo te sucede, a mí me encarcelan’".


Se cierra el círculo
La más que verosímil declaración de la enfermera esclarece algunas cosas importantes sobre el estado anímico y la salud de Anna Nicole Smith, y también explica la desaparición temporal de Howard K. Stern de la escena pública -sólo sabemos de él por su abogado-, al que no tuvo que pillarle de sorpresa la llamada de auxilio que recibió el pasado 8 de febrero desde la habitación del hotel-casino Florida: la enfermera que cuidaba de Anna Nicole le confirmaba su temor de que a la tercera había sido la vencida.
¿Se imaginan el final de la película? Howard K. Stern termina en la cárcel por colaboración en el suicido de su novia; los presuntos padres de la niña se esfuman al verse descalificados por el ADN; para su desgracia, ésta es entregada a su abuela materna; el cuerpo de Anna Nicole se queda en la nevera durante años junto al de James Brown -otro que a causa de sus ex tampoco parece encontrar reposo- hasta que un juez acierte a dictar sentencia sobre la herencia más reñida del siglo; finalmente la entierran, como no podía ser de otro modo, pero para ese día la tumba de Los Angeles ya está ocupada y el sepelio se celebra en familia en Houston: Hugh Hefner se cansó de esperar y terminó por venderla a un petrolero octogenario que un día, año y medio antes de morir, soñó que soñaba con casarse con Marilyn Monroe. ¡Menuda pesadilla!

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