El cuerpo de Anna Nicole Smith sigue en la nevera

No hay forma de que la viuda alegre de América descanse en paz. Su muerte accidental (o eso parece) ya forma parte de un nuevo reality show de tintes macabros que algún día veremos por la tele en un melodramático serial por entregas.

"Los embalsamadores hicieron un excelente trabajo y el cadáver estará listo para ser visto sin problema alguno. En otras palabras, se ve como cuando estaba viva, o muy, muy parecido a eso… El peligro de deterioro del cuerpo ya ha pasado" acaba de explicar el forense del condado de Broward (Florida), Joshua Perper, para tranquilizar a los chicos de la prensa, que ya estaban especulando con la posibilidad de que alguien pudiese haber hecho fotos del proceso de momificación: "Imposible -les dijo-, el cuerpo de Anna Nicole Simth ha estado vigilado en todo momento".
Pero la inquietud que reflejan estos días las crónicas de sociedad no tiene su origen únicamente en la cuestión puramente estética del estado de los restos de la ex-conejita de Playboy: a falta de familiares cercanos de fiar -a excepción de Daniellyn, que con cinco meses no puede expresar su opinión al juez Larry Seilin, de Fort Lauderdale, ni la familia de Anna Nicole, ni su presunto marido oficial, ni la legión de aspirantes a la paternidad de la pequeña hacen demasiado, por no decir absolutamente nada, para confiar en sus palabras, y mucho menos en sus actos-, la opinión pública exige tan sólo una fecha para el entierro. Pero, por lo visto, eso aún no es posible.


¡Una tumba para Anna Nicole!
Para enterrar a Anna Nicole Smith, todos los que reclaman el cadáver, tendrán que vérselas primero con su madre, Vergie Arthur, que ya ha expresado su intención de llevársela a Houston (Texas) amparada, según sus abogados, por las leyes de Florida, que establecen que es la depositaria de sus restos mortales. El juez Seilin encargado de dirimir la disputa entre la madre y el último compañero sentimental de Smith, el abogado Howard K. Stern, que ha comunicado el deseo de Anna Nicole Smith de ser enterrada en Nassau, capital del archipiélago, junto a su hijo Daniel, no lo tiene tan claro y ya ha declarado a quién quiera oírle que "por el momento este cuerpo es sólo mío".
Esto deja una puerta abierta a la posibilidad de que el documento escrito por la propia Anna Nicole Smith por iniciativa del magnate de la prensa masculina Hugh Hefner, en el que expresaría su deseo de ser enterrada cerca de Marilyn Monroe tiene validez. Aunque ahora nos parezca macabro por las circunstancias de las muertes de las dos sex-symbols, el juez tendrá que tomar en cuenta la posibilidad de que Mrs. Smith sea inhumada en el Westwood Memorial Park de los Angeles, donde el propietario de Plaboy acaba de adquirir por varios millones de dólares una tumba justo al lado de la de Marilyn. ¿Se imaginan el espectáculo hollywodiense con la carroza conducida por conejitas de la revista y miles de personas luchando por entrar en el recinto? Al fin de cuentas, es mucho mejor este espectáculo que el que ofrecieron en su día Anna Nicole Simth y Pierce Marshall, el hijo de su segundo marido, el petrolero J. Howard Marshal II, peleando por el 50% de las cenizas "del abuelo".

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