Silvio Berlusconi y su mujer, Verónica, airean sus discusiones en los diarios de mayor tirada

Ella publicó una carta al director en el periódico 'La Repubblica' exigiéndole disculpas y él contestó con otra misiva

Las diferencias conyugales del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, recorren Europa y todo porque su mujer, Verónica, decidió darle una lección para no olvidar. Verónica, casada con Berlusconi desde hace diecinueve años, consideró intolerables algunos de los comentarios que su marido hizo a bellas actrices y presentadoras de su país durante la gala de los premios de televisión.

En lugar de hablar con él directamente, utilizó una artimaña de las que no se olvidan. Envió una carta al director del diario La Reppublica, el más crítico con el político y además un periódico de izquierdas cuando él es de derechas. La carta no tiene desperdicio y se le dedicó una página entera, con fotografía del matrimonio a cuatro columnas y un gran titular que decía: "Silvio ha lesionado mi dignidad y ahora quiero sus excusas públicas".

La carta de la esposa ofendida
Las palabras de Verónica, cuyo verdadero nombre es Miriam Bartolini, empiezan así: "Querido director:

Con dificultad supero la discreción que ha caracterizado mi modo de ser durante estos veintisiete años transcurridos junto a un hombre público, empresario antes y político ilustre después, como es mi marido.(...) He considerado que mi papel tenía que estar enmarcado sobre todo en la dimensión de mi vida privada, con el objetivo de dar serenidad y equilibrio a mi familia".

Verónica, actriz de profesión, muestra su carácter al decidirse de este modo tan público y expuesto a comentar lo que podría haber sido una mera discusión doméstica que hubiera quedado en casa: Ahora le escribo para expresar mi reacción a las afirmaciones realizadas por mi marido durante la cena de la gala para entregar los telegatos, donde dirigiéndose a las señoras presentes lanzó unas consideraciones para mi inaceptables: ‘Sino fuera porque ya estoy casado, me casaría contigo enseguida" o "Contigo iría a cualquier sitio". Luego sigue: "A mi marido y al hombre público pido que se disculpe públicamente ya que no lo ha hecho en privado (...) He tenido en cuenta siempre las consecuencias que mis eventuales tomas de posición podrían causar a mi marido en su dimensión familiar y las que podrían haber tenido sobre nuestros hijos (...) Esta línea de conducta tiene un límite, mi dignidad de mujer que debe constituir también un ejemplo para los propios hijos".

Berlusconi pide disculpas en otra carta
La carta de Verónica tuvo su efecto. No sabemos si en privado hablamos, pero esta mañana Il cavaliere aceptaba el envite de su esposa y respondía con otra misiva que empieza así:

"Querida Verónica: Aquí te presento mis disculpas. Era recalcitrante en privado porque soy juguetón pero también orgulloso....Estamos juntos desde hace una vida. Has educado tres hijos adorables para la vida, con cuidado y rigor amoroso, como la espléndida persona que eres y que siempre has sido para mí desde el día en que nos conocimos y enamoramos. Mis jornadas son una locura, lo sabes, el trabajo, la política, los problemas, los exámenes públicos que no terminan".

Los aireados problemas matrimoniales del político italiano parecen terminar (por el momento) con estas palabras: "Pero tu dignidad no tiene nada que ver. Yo la guardo como un valioso bien en mi corazón, también cuando desde mi boda salen ocurrencias dichas sin pensar, palabras galantes y frivolidades de un momento. Pero propuestas de matrimonio, no, créeme, nunca las he hecho a nadie. Perdona, te lo pido por favor, y toma este testimonio público de un orgullo privado que cede a tu cólera como acto de amor. Uno de tantos, un beso grande".

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