La madre de Tutankamón

El contenido de la tumba KV 63, descubierta en el Valle de los Reyes a principios de 2000, sigue rodeada de misterio. La sombra de la reina Kiya, el "gran amor de Amenofis IV", planea por su interior entre vasijas funerarias y sarcófagos vacíos

La tapa del sarcófago F
"El espléndido rostro femenino de la tapa del sarcófago F recordaba a algunos retratos de 'Tut' encontrados en objetos de su tumba, la KV 62", cuenta Otto Schaden. Pero en el interior no halló rastro alguno de la momia de Kiya, lo mismo que en el resto de sarcófagos, que o bien estaban repletos de escombros o bien escondían pequeños tesoros, como el D, "en el que hallamos un sarcófago dorado de reducidas dimensiones destinado muy probablemente a guardar una estatuilla funeraria", explica el arqueólogo.
Aún faltaba por abrir otro sarcófago prometedor, el E. Pero lo que en un primer momento se identificó como una amalgama de restos humanos, no eran más que "fragmentos de collares florales, mampostería, mucho natrón (sal utilizada en el proceso de momificación) y tejidos". Aunque el balance del hallazgo no era espectacular desde el punto de vista artístico, en el plano histórico todas las hipótesis seguían abiertas: la tumba KV 63, "probablemente un caché o escondite funerario de momias traídas de otras tumbas", dejaba entrever que Kiya había pasado por allí.


Kiya y Nefertiti: belleza y fertilidad
La madre de Tutankamón no era egipcia. La hipótesis más aceptada sugiere que Kiya se convirtió en "La favorita" del harén de Amenofis IV tras un matrimonio de estado con los mitanos, pueblo de la Alta Mesopotamia. Su relación con la reina Nefertiti ("La bella que ha llegado"), primera mujer y prima del Faraón, no tuvo que ser fácil. Las dos rivalizaron en hermosura, como atestiguan los retratos conservados de ambas reinas, pero sobre todo en fertilidad: mientras esta última dio a Amenofis IV cinco hijas -la segunda de ellas, Akesenamón, se casó sucesivamente con su padre y con su hermanastro 'Tut'-, Kiya garantizó la continuidad de la dinastía dándole un heredero, Tutankamón; pero finalmente caería en desgracia en los últimos años del reinado de su marido -Meketatón, la hija mayor de Nefertiti, pasaría a ser la "Gran Esposa Real"- coincidiendo con la ascensión de Nefertiti al trono como corregente por un período de dos años como Nefernefruatón, tras los cuales caería también a su vez en desgracia y se le pierde temporalmente la pista: su momia nunca ha sido localizada.
Amenofis IV falleció de una enfermedad hereditaria, el síndrome de Marfán, en el año 17 año de su reinado y, tras un oscuro período de regencia en el que el trono es ocupado por un desconocido: Anjjpererura-Semenejkara, que probablemente no fuera más que la reina Nefertiti por fin convertida en reina-faraón, Tutankamón, accede al trono a la edad de 12 años.


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