Roman Abramovich desmiente que se enfrente al divorcio más caro de la historia

Daria es una bella rusa castaña de veintitrés años que ha trabajado como modelo y, hasta que se desató la tormenta de estos días, estudiaba un master en el College de Medicina Natural de Londres. Esta semana, Daria decidió volver a su casa familiar de Moscú. Un portavoz del centro lo confirmaba con estas palabras: "Daria ha dejado el país por un tiempo. No sabemos cuando volverá". El padre de la guapa joven es también un empresario ruso que fue condenado a seis meses en prisión por venta de armas. Daria y Abramovich se conocieron el mes pasado y ella le ha acompañado en el palco en distintos partidos del Chelsea.

Quince años atrás...
Cuando Irina y Roman, ambos de cuarenta años, se conocieron, él apenas podía permitirse salir a comer a un restaurante y acababa de divorciarse de su primera mujer. Ella trabajaba como azafata de aviación. Durante los quince años de matrimonio (se casaron en Moscú en el año 1991), su vida ha cambiado sustancialmente. Han tenido cinco hijos, cuyas edades van de los trece a los tres años, se han mudado a Londres y él ha pasado de intentar abrirse un hueco en el mundo de los negocios a estar considerado como uno de los grandes oligarcas rusos. También ha sido gobernador de la región de Chukotka durante dos legislaturas, la primera por votación en las urnas y la segunda por designación del presidente Putin.

Decíamos que la revista Forbes ha estimado la fortuna de Abramovich en unos dieciséis mil millones de euros, ocupa el lugar undécimo en la lista de los más ricos del planeta y la primera posición en el caso de los millonarios rusos. Además de ser el propietario del Chelsea, su empresa - la poderosa petrolífera Sibneft- posee el CSKA de Moscú. El fútbol es su gran afición y los negocios petrolíferos la fuente de su riqueza. Un patrimonio que podría verse reducida a la mitad de llevarse a cabo el divorcio. Abramovich se enriqueció en los años noventa gracias a la desprivatización de empresas nacionales del ex presidente Yeltsin. Además del fútbol, sus otros ‘caprichos’ son las mansiones y los barcos de lujo. Entre las mansiones que colecciona destacan las tres que tiene en Londres, en distintos barrios. La de la zona de Belgravia está valorada en 16 millones de euros y tiene cinco pisos. La de Knighstbridge consta de seis plantas y cuyo precio sería de más de 23 millones. La de Kensington superaría los treinta millones de euros. En Francia En Francia, compró un chalé de quince millones de euros en St. Tropez y el Chateaux de la Creo, la casa que un día perteneció a los duques de Windsor. Cuatro megayates que, según Forbes, le cuestan sesenta millones de euros al año en mantenimiento.

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