Rocío Jurado, en el recuerdo de todos durante la Festividad de la Virgen de Regla

Como cada 8 de septiembre, la Virgen de Regla salió a la calle para recorrer las principales calles de Chipiona. Pero este año la procesión tuvo una peregrina y devota menos, la más grande, fue la gran ausente. Rocío Jurado este año fue sin duda la persona que hubiéramos querido ver en el balcón su casa "Mi abuela Rocío", pero no pudo ser debido a la gran enfermedad que le arrebato la vida el pasado uno de junio. Pero Rocío aunque no estaba de cuerpo presente estaba en la mente de todos sus familiares, de todos sus paisanos y como no, de su tan querida Virgen de Regla a la que tanto rezó y pidió en sus peores momentos.

Y todo esto se noto el pasado viernes. Como cada año la familia Ortega Jurado acudía a presenciar la procesión. Pero este año ese balcón se quedo huérfano del pilar fundamental de la casa, la Jurado. Ella no estaba en ese famoso balcón pero en su lugar su hermano Amador, su viudo, José Ortega Cano y su cuñado José Antonio colocaron un gran ramo de flores blancas en el lugar preferente que ella ocupaba. Era su sitio y este año lo suplio este gran ramo que puso los pelos de puntas a todos los presentes y a su familia que optaron por presenciar la procesión no desde ese balcón, quizás por aquello del recuerdo y los buenos momentos vividos en ese balcón, sino desde otro contiguo a la casa. Fue emocionante, muy emocionante ver esa terraza vacía. Los sentimientos a flor de piel y la emoción contenida afloró en algunos miembros de la familia, como José Ortega Cano que derramó algunas lagrimas.

Rocío Carrasco, la gran ausente
Y es que la más grande los reunía a todos en estos momentos. Por eso toda la familia al completo menos su hija Rocío Carrasco se reunió en Chipiona. Allí estaban Ortega Cano con sus dos hijos José Fernando y Gloria Camila, Gloria Mohedano que no paró de llorar y de emocionarse al ver pasar la Virgen por delante del ramo de flores. Amador Mohedano también vivió momentos muy emocionantes junto a su mujer Rosa Benito. Estaban todos como ella quería.

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