Ira de Furstenberg, desolada en el funeral por su hijo Christopher

Ira de Furstenberg, vestida completamente de negro, ha sacado fuerzas de flaqueza para asistir al funeral de su hijo mayor, Christopher Hohenlohe, en la iglesia de El Rocío de San Pedro de Alcántara (Málaga). Kiko, como le llamaron siempre, falleció trágicamente en Tailandia el pasado día siete tras pasar ocho días en una prisión de Bangkok de la que salió en estado de coma hacia un hospital de la capital tailandesa.

La familia ha querido que las exequias se oficien en Marbella y de la organización se ha encargado Hubertus de Hohenlohe, el hijo menor de Alfonso de Hohenlohe y la princesa Ira, que viajó con su madre al país asiático en cuanto tuvo conocimiento de la detención (sin que nada hiciera pensar entonces el fatal desenlace) de su hermano mayor. Los restos mortales de Kiko recibieron sepultura horas después en el cementerio de San Bartolomé de Marbella donde se encuentra el panteón familiar en el que está enterrado su padre, el príncipe Alfonso de Hohenlohe así como sus abuelos paternos, el príncipe Max Hohenlohe y Piedita Iturbe, marquesa de Belvis de las Navas.

Ira, de luto, ocultando sus ojos tras unas gafas de sol y con mantilla negra, llegaba al funeral por su hijo mayor abrazada a Arriana, la hija que su ex marido, el príncipe Alfonso, tuvo con la norteamericana Jackie Lane quién, por cierto, también asistió a la misa funeral.

"Era muy alegre. Tenía muchas ganas de vivir" son las únicas palabras que ha acertado a decir antes de entrar en el templo. En el interior se encontraba ya su hijo Hubertus, acompañado de su novia, Simona, también Desirée, la hija menor del príncipe Alfonso, así como muchos de los rostros tan conocidos de la época dorada de Marbella, el conde Rudy, gran amigo de la familia, María Luisa de Prusia, la princesa Beatriz de Orleáns, Marisa de Borbón y Lita Trujillo.

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