Dicen que el amor llega cuando uno está sereno y no lo busca. Simplemente, lo aguarda porque sabe que lo bueno está por llegar. Y llegó. No sabemos si en un barco de nombre extranjero, pero en uno navegaron, por las suaves aguas de Cádiz, hasta que atracaron en Puerto Sherry. Gema Ruiz, la mujer que se reinventó a sí misma, que supo hacer de la fragilidad fortaleza, ha vuelto a dar una oportunidad al amor, que, aunque se demora, llega seguro. Y el amor, en todos los casos, tiene nombre. Hoy por hoy, Gema Ruiz sonríe de la mano de Rafael Leflet, un conocido empresario sevillano que ha hecho del cemento y el hormigón su próspero negocio. Así, con el pensamiento de la consistencia, de la estabilidad futura, Gema Ruiz se atreve a dar el paso, a los treinta y un años, de volver a creer en el amor.

«Una romántica empedernida»
En las páginas de nuestra publicación, en más de una ocasión, se ha declarado «una romántica empedernida », que sigue «esperando su príncipe azul». Además, aseguró que no volvería a tener pareja hasta que no se sintiera «absolutamente enamorada». Parece que, al fin, ha llegado su hora. Después de emerger, de ser por y para sus hijos una madre sin tregua (de sus dos hijos, Alfonso, de siete años, e Iñigo, de cinco), ahora ha abierto las puertas al amor, y éste ha llegado con brisa del Sur, con acento de su tierra y con muchas ganas de hacerla sentir reina. La luz, al final del túnel que vivió tras su separación de Francisco Alvarez Cascos, ya tiene nombre, Rafael Leflet, quien ha vuelto a encandilar los ojos soñadores de Gema Ruiz. Y es que ésta ha sido la primera relación iniciada por esta bella cordobesa desde que se separara del ex ministro de Fomento, en los ya lejanos días de 2003, tras siete años de matrimonio.

La vida le sonríe
No ha sido el amor la única puerta iluminada que se ha abierto para Gema Ruiz en este año. Su participación en el concurso televisivo «¡Mira quién baila!» hizo que su popularidad subiera como la espuma. Dulce, humilde, pero con un espíritu de superación que se ponía en evidencia en cada programa, Gema Ruiz logró cosechar buenas amistades entre todos los concursantes. Además, hubo quien la vio con un desparpajo inesperado ante las cámaras, lo que le ha supuesto un nuevo trabajo en la pequeña pantalla, como colaboradora en el programa «Dolce vita», que se emite los sábados por la noche, en Tele-5.

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