Ronna Keith, viuda del doctor Iglesias Puga, nos presenta a su hija, Ruth

Como la madre ¿no?
-Bueno, yo estoy muy bien.
Hubo una ..irremediable ausencia: la de tu marido.
-Sí. Pero, a la vez, estaba allí con nosotros. Estaba en espíritu. Yo le sentía muy cerca. Por eso no me sentí sola: el doctor estaba a mi lado de alguna manera: era su hija la que estaba naciendo. Físicamente me faltaba, lo sé. Y noté esa falta. Pero yo le hablaba mentalmente. ¡Hubiera dado todo lo del mundo porque pudiera haber visto a su hija! No hay palabras para describir lo que sentí en esos momentos pensando en mi marido.
Cuando Jaime ¿asistió al parto?
-No. Era demasiado para él. Estaba bastante nervioso y decidimos que no me acompañara: había estado a mi lado en todas las visitas al médico antes del parto, pero ese día no estuvo. Hubiera sido demasiado fuerte.
¿Para un hombre que asistió a miles de partos?
-Sí. Porque no es lo mismo asistir como médico que como padre.
¿Por qué elegiste el nombre de Ruth?
-Porque es el nombre de mi madre y me gusta mucho. Es un nombre bíblico, tiene, por tanto, mucha solera. Como se sabe, mi marido se murió sin saber que era niña lo que estábamos esperando. De ahí que haya elegido yo sola el nombre.
Pero alguna vez habrías hablado "si es niña le ponemos este nombre o este otro...".
-Sí. El doctor se inclinaba por el de Ronna, mi nombre. Pero a mí no me gustaba y ahora, aunque sé que lo quería, me dio un poco de corte y un poco de vergüenza ponerle Ronna. Y decidí que fuera Ruth.
A quién se parece la niña?
-Creo que a mi madre. Yo veo en ella a mi madre cuando era pequeña.
Y ¿cómo se porta?
-Maravillosamente. Al menos esta primera semana es..como si no existiera en el sentido de que no llora nada. No hace más que comer y dormir. Es una niña muy tranquila.

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