Isabel no está para nadie y menos para celebraciones masivas por su cincuenta cumpleaños. La fiesta imaginada nada tiene que ver con la realidad de estos días, una pesadilla que a la célebre artista bien le gustaría no haber tenido que vivir. Sus amigas más íntimas, su madre, doña Ana, su hermano, Agustín, y, por supuesto, sus hijos, Kiko e Isabelita, son de los pocos que tienen acceso a ella.

Isabel Pantoja vive recluida desde que el miércoles diecinueve de julio Julián Muñoz fuera detenido al salir de su casa. Mañana, por primera vez en tres años, él no estará a su lado cuando sople las velas de su cumpleaños aunque seguro que le ha reservado una de las cinco llamadas, cada una de cinco minutos, que puede hacer a la semana. Ella lo vio salir custodiado por los agentes policiales del chalé que compartían hasta entonces en la urbanización La Pera, en Marbella. Un trago muy difícil de digerir y que la cantante sólo ha compartido con los pocos en los que confía.

Sólo en dos ocasiones se ha visto a la artista salir en más de una semana de su casa marbellí y las dos veces ha sido por la misma causa, trabajar. Algunos dicen que ahora Isabel ha dejado la casa de La Pera para encerrarse en Cantora, la finca que heredó a la muerte de su marido, Paquirri. No hay nada seguro. Su hijo si ha estado allí con unos amigos. A Isabel, mientras tanto, se le esperaba visitando a Julián este fin de semana en la prisión de Alhaurín de la Torre, pero no fue así.

Isabel todavía no ha visitado a Julián, con quién comparte su vida desde hace dos años, quizás para evitar que se tome una fotografía que muchos esperan con ansía, verla entrar en la prisión para encontrarse con su pareja.

Más sobre

Regístrate para comentar
Leer más