Nada mejor que unas vacaciones antes de dar un giro a tu vida, o eso es al menos lo que parece pensar Zizedine Zidane que pasa unos días en la isla de Formentera con su mujer, Verónica, y sus cuatro hijos, Enzo, Luca, Theo y Elyas.

El futbolista llegó a la isla poco después de finalizar el Mundial de Fútbol de Alemania con el que puso el punto y final a su carrera deportiva. Ya dijo que si se retiraba de la competición profesional era para poder dedicar más tiempo a su familia y así ha empezado su retiro, con los suyos, demostrando que el mejor descanso del guerrero es en compañía de su mujer e hijos.

Zidane se ha mostrado como un padre divertido que no duda en ‘navegar’ en una sencilla barca hinchable para entretener a sus hijos. La arena y el mar son la manera perfecta para tener a los pequeños entretenidos. Y a la vuelta del verano, el francés se enfrentará a su primer compromiso, trabajo comunitario con niños a cambio de los tres partidos con los que la FIFA le sancionó por el cabezazo que dio al italiano Materazzi durante la final de la Copa del Mundo que se disputó el pasado nueve de julio. La única vez que se pronunció sobre el incidente comentó: "Me disculpo ante todos los niños que pudieron ver ese gesto y ante todos los educadores que enseñan lo bueno y lo malo".

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