Hay rincones donde parece que se atrincheran los fantasmas. Los de Athina Onassis no son precisamente amables. Su infancia estuvo teñida de tristes acontecimientos, muchos de los cuales están vinculados a "un cuartel general": el lujoso apartamento que compró su abuelo en los años sesenta, el magnate griego, Aristóteles Onassis, y que hoy su nieta Athina, según la prensa inglesa, trata de vender por todos los medios. En este ático parisino, situado en la Avenida Foch, con vistas al Arco del Triunfo, y a la Torre Eiffel, pasó sus últimas horas Aristóteles Onassis, sufrió infidelidades Tina Onassis, y padeció una infancia dominada por la soledad y la tristeza, la propia Athina Onassis.

Dejar atrás el pasado
De nada les sirvió a los Onassis, este piso de quince estancias situado en el corazón de París. O, al menos, no les garantizó un pase hacia la felicidad. Entre los muros de este aristocrático edificio, haciéndonos eco de todo lo publicado en los rotativos británicos, María Callas y Aristóteles Onassis se amaron y se destrozaron. De hecho, según el Daily Express, poco antes de morir, Aristóteles Onassis llamó desde esta casa por última vez a María Callas; como, y más dramático, la última ocasión que tuvo Athina para hablar con su madre, minutos antes de su trágica muerte. Madre e hija se intercambiaron un suave "buenas noches", que la niña no pudo saber que sería el último. Tina se hallaba en Buenos Aires a escasos días de cumplir treinta y ocho años. Pero la vida le venció. Como le venció el amor roto con el padre de Athina, y su cuarto esposo, Thierry Roussel. Después de tanta tragedia, el mismo Thierry hizo de este ático de la Avenida Foch, un hogar de paso, cada vez más frío y lleno de amargos recuerdos para su hija. De poco le sirvieron a Athina los muros forrados en oro de su particular suite, o sus austeros juguetes, como un mini Rolls&Royce de más de 12.000 euros. Y ahora, con veintiún años y un gran amor (el del jinete Doda Miranda, con quien se casó el pasado mes de diciembre), Athina Onassis está tratando de limpiar de penas su infancia. La venta de este piso parece un primer paso en este camino.

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