Carmen Cervera: 'Las niñas se llamarán María del Carmen y Guadalupe Sabina'

Familia numerosa
De alguna manera, su hijo Borja, que sale desde hace años con la modelo Blanca Cuesta, ya ha emprendido el vuelo y ahora Carmen volverá a tener el "nido" lleno. Borja, que fue adoptado por el barón Thyssen, ha heredado de su madre su pasión por el arte, algo que le ha inculcado desde pequeño.

A la hora de tomar la decisión también ha influido la firme convicción de que no volverá a enamorarse: "No creo que me vuelva a enamorara, me puedo imaginar sin pareja el resto de mi vida". ¿Y si llegara un nuevo amor? "Entonces estoy segura de que no me volvería a casar. No soy puritana, puedo salir de vacaciones con amigos, hacer viajes, pero no estoy enamorada", nos comentaba Tita recientemente. Y es que, aunque han pasado cuatro años desde la muerte del barón, Carmen le sigue teniendo muy presente: "Desde que murió Heini me enfrentó a la vida con mucho dolor y tristeza. Procuro tener la cabeza ocupada, trabajar mucho para evitar que la tristeza me invada. Le echo mucho de menos. La fe me ha ayudado a superar su muerte, así como la pérdida de mi madre y de mi hermano. Rezo todas las mañanas". Y es que estaba totalmente enamorada del barón: "Sí, Heini y yo nos decíamos todo con la mirada. Nos sobraban las palabras, nos adorábamos, fue el gran amor de mi vida. Aparte de ser un caballero, me enamoró su integridad y honestidad. Era guapo, elegante, muy apuesto. Le veía caminar de espaldas y me moría, tenía unos hombros extraordinarios. He sido muy feliz con él, y él conmigo también. Todos los días me decía que estábamos en la misma onda".
-¿Y ahora te sientes sola?
Sí, muchas veces.

La soledad de Carmen
A pesar de que Carmen está muy unida a Borja, no ha podido evitar sentir la soledad. La baronesa pasa mucho tiempo al lado de su hijo mayor y le ha ayudado a dar sus primeros pasos profesionales en el arte -"mi hijo está coleccionando obras gráficas, quiere labrarse su propio futuro"-, pero esa segunda maternidad era una asignatura pendiente para ella desde hace muchos años. No en vano es una madraza. Y ahora podrá serlo por partida triple. "Me siento con muchas fuerzas para ello", comenta. A buen seguro, las dos niñas serán potenciales amantes del arte que colecciona su madre. Pero no sólo eso, como dice Tita "los hijos son la alegría de la vida". Y ahora la suya no podrá ser más feliz.

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