El príncipe Harry de Inglaterra, dispuesto a entrar en campo enemigo con sus hombres y sus tanques

Harry tenía tan sólo ocho años cuando durante la visita que realizó a una base militar alemana, y ante la vigilante y orgullosa mirada de su madre, la princesa Diana, subió a su primer gran "juguete" de verdad: un tanque de guerra. Han pasado trece años desde entonces y, ahora, el nieto de la Reina de Inglaterra, graduado en Sandhurst como teniente de Caballería el pasado mes de abril, ha empezado a conducir como oficial del Ejército de Gran Bretaña, un vehículo de combate en toda regla.
A sus 21 años, el príncipe Harry volvió a colocarse su sofisticado casco -también, unas gafas, que no le pusieron cuando era un niño- para liderar las prácticas que empezaron esta semana en el campo de batalla,en Dorset (Inglaterra), y se prolongarán a lo largo de un mes.

Al mando de once soldados y cuatro tanques -se prepara para ello para ser ascendido a comandante-, el hijo del príncipe de Gales y sus hombres serán entrenados a lo largo de varias semanas como si pertenecieran realmente a un destacamento militar en "guerra" -se ha hablado de Irak como el primer destino del Príncipe en Octubre- y tuvieran que luchar para salvar sus vidas en un campamento enemigo.

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