Carmen Janeiro: 'Jesulín echó a Humberto de Ambiciones por hablar mal de su mujer'

—Ahí puedo opinar algo más, porque le conozco un poco mejor.
Me refiero a que, a lo mejor, no era ese el mejor momento para que Humberto dijese algo, aunque lo único que dijo a la prensa fue: «Los Janeiro no estamos metidos», que es verdad, porque, a día de hoy, gracias a Dios, a ninguno nos han llamado a declarar. Ni la justicia ni nadie.
—Parece como si comprendieses la reacción de Humberto.
Piensa que a él también le afectan estas cosas en su profesión, porque llega a un avión y se tiene que «tragar » las noticias sobre nosotros.
—Y saltó.
Y a la quinta vez respondió eso de «No, los Janeiro, no», a lo que le respondieron los periodistas: «Bueno, María José». Y mi hermano concluyó: «Bueno, eso, pero los Janeiro, no».
—Lo pudo decir más alto, pero no más claro.
Pero lo dijo en el sentido de que no metieran a Jesús en ese asunto, porque su hermano «se jugaba la vida » todos los días.
—Y a raíz de ahí, Jesús le dice a Humberto que abandone «Ambiciones».
Le pide por favor que se vaya, porque había hablado mal de María José, a lo que Humberto le responde que él no había hablado mal de María José, que, simplemente, le estaba defendiendo a él, a Jesús.
—De cualquier manera, quieras o no, todo esto desemboca en un enfrentamiento familiar.
No diría yo tanto.
—Una cosa es echar a un hermano de tu casa y otra invitarle a que se vaya. Aunque el fondo es lo mismo, las formas, no.
Jesús le dice que coja sus cosas y que se vaya.
—Y él coge sus bártulos y se va.
Sí, de madrugada. Jesús, que venía de torear acompañado por María José, entró en la habitación de Humberto, que ya estaba acostado, y le dijo que se fuera, porque había hablado mal de su mujer.
—Para ver la cara de Humberto.
Lo primero que le dijo a Jesús fue que lo de menos era él, y que si se tenía que ir, que se iba, por supuesto, pero que él le quería mucho, porque es su hermano; que quizá se había confundido al decirlo o que, a lo mejor, Jesús lo había malinterpretado.
—Esas palabras «ablandarían » el corazón de cualquiera.
Entonces, Jesús le dijo:«Son las dos de la mañana y ya no te vas a ir, pero mañana, sí, por favor. Que no quiero que estés aquí hasta que toda esta historia haya pasado ».
—Conociendo a Jesús, seguro que todo es temporal.
Sí, hombre.¡Si nosotros nos hemos peleado mil veces por tonterías!

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