Ronna Keitt, viuda del doctor Iglesias: 'Nunca supo que la esperábamos una niña'

—Ronna, antes de dar el paso, ¿nunca pensaste: «Dios mío, dónde me voy a meter. Lo más probable es que me quede viuda pronto»? ¿Nunca se te pasó esto por la cabeza?
No. Y tengo que decir que el doctor sí estaba preocupado por eso, por cómo iba a ser mi futuro. Y siempre fue muy claro conmigo en relación a cuáles eran sus intenciones desde el principio. En este sentido debo decir que mi marido era una persona muy sincera, muy responsable y que cumplía su palabra.
—Ronna,¿te hizo feliz?
Muy feliz, por supuesto. Y ahora siento el enorme vacío que ha dejado. Desde que se murió no he conseguido dormir una sola noche seguida. Me despierto a medianoche, me levanto, me vuelvo a acostar, sueño con él...
—¿Cómo lo vas a recordar?
Como a un hombre con enorme vitalidad, muy honrado, muy noble, muy fuerte y decidido. Por otra parte, siempre le recordaré como el hombre de mi vida, el hombre al que he querido con toda mi alma y al que no voy a olvidar nunca.
—Ronna, no faltarán quienes piensen que tener un hijo —dos, con la niña que viene — a la edad del doctor es... de irresponsables.
Que piensen y digan lo que quieran. Cada uno tiene que vivir su vida. Yo soy responsable de la mía, y que cada cual se responsabilice de la suya.
—¿Qué frases del doctor recuerdas con más cariño o de una manera especial?
En la última conversación con él, y dado que estaba loco con su hijo Jaime, me decía que nos echaba mucho de menos, que estaba en casa imaginándole corriendo por el salón...y que le quería ver lo más pronto posible. Jaime era su gran alegría. La gente puede pensar en lo negativo de tener un hijo a los noventa años, pero lo positivo es que los niños, los bebés, dan mucha energía a los padres. Creo que cuando Jaime nació fue el día más feliz de nuestras vidas, de nuestro matrimonio. Recuerdo que cuando llegamos a casa el doctor me cogió en brazos y me dijo emocionado: «¡Lo conseguimos, lo conseguimos, Ronna!». Entonces fue cuando me di cuenta de lo mucho que para él significaba el que yo le hubiera dado un hijo. Ronna, al llegar aquí, no puede contener las lágrimas. Nosotros le decimos que tiene que ser fuerte, que en realidad es una mujer fuerte.

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