Los detalles del testamento de Rocío Jurado

A las once de la mañana del pasado domingo, un día después de que Ortega Cano regresara de Estados Unidos, la abogada de Rocío Jurado les reunió en ‘Montealto’, el chalé de La Moraleja que fue el hogar de la cantante para abrir el testamento que la artista hizo el mismo día que dio a conocer públicamente la grave enfermedad que padecía, el 17 de septiembre del 2004 .

El pasado domingo, como decíamos, José Ortega Cano recibió en la casa a la hija mayor de La más grande, Rocío Carrasco, que llegó con su novio, Fidel Albiac, los hermanos de Rocío, Amador y Gloria, acudieron con sus respectivos cónyuges, Rosa Benito y José Antonio Rodríguez.

Según la legislación vigente, el testador tiene que dejar un tercio de lo bienes para sus hijos, en este caso, Rocío, José Fernando y Gloria Camila. Otro tercio, si así lo deseara el testador, sería ‘el de mejora’ para beneficiar a un hijo o nieto o también para repartir a partes iguales entre los hijos. El cónyuge viudo, Ortega Cano, dispondrá del usufructo de un tercio de los bienes, además de ser el administrador legal de los bienes de los hijos pequeños que son menores de edad. El tercio restante de la herencia es el denominado en términos legales ‘de libre disposición’ y es el que ha podido distribuir entre sus familiares y amigos.

Rocío ha dispuesto que la casa de La Moraleja se venda antes de un año y que los beneficios se repartan entre sus tres hijos, a su viudo le lega su parte en la ganadería ‘Yerbabuena’ mientras que para su hermana Gloria es la casa de Chipiona. La finca ‘Los Naranjos’ es para los dos hermanos de Rocío y a Amador le deja además una nave industrial. A su ahijado Fernando, hijo de Amador, le ha legado otra nave industrial mientras que para Juan de la Rosa, su leal amigo y secretario, es el chalé adosado de Chipiona en el que vive y algunas joyas. La heredera universal es su hija mayor, Rocío Carrasco, para quién son los derechos de todas sus canciones, un apartamento en Miami, la mitad de otro apartamento en la misma ciudad que compró con José Ortega Cano, una finca entre Chipiona y Rota, y las joyas de su madre.

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