Carmen Martínez-Bordiu y José Campos, en su divertido banquete de boda

Abandonada ya la capilla por novios e invitados, se sirvió un aperitivo, y una hora más tarde tuvo lugar la cena, celebrada en uno de los patios decorado para la ocasiòn con grandes centros florales de Búcaro, y carrozas del siglo XIX, únicas en España, que pertenecen al dueño de la finca. El menú, en lo que al cóctel se refiere, estuvo compuesto por ibéricos de la Sierra de Sevilla; taquitos de atún en escabeche con verduras sobre pan tostado, langostinos y pollo ahumado con salsa de cilantro y limón, y crema de tomate en chupito. La cena nupcial propiamente dicha constaba de una crema fría de melón con virutas de Ibérico; ensalada de bogavante con aliño de albahaca, y terrina de foie de oca con caramelo de Pedro Ximénez. La fiesta que siguió a la cena nupcial estuvo amenizada por el grupo "Los Tarumbas", amigos desde hace muchos años de Carmen, que la suelen acompañar al Rocío desde hace mucho tiempo y a los que José, el novio, tuvo la oportunidad de conocer este año. La velada se prolongó hasta muy avanzada la madrugada.

Poco antes de la ceremonia entrevistábamos a Carmen junto a la que se encontraba su hija Cinthya. La novia, emocionada nos explicó, en primer lugar, el significado de las tres rosas que iba a llevar en su mano durante la ceremonia:
Estas tres rosas son mis tres hijos: Francisco, Luis Alfonso y Cinthya; y van a estar conmigo en este día tan especial para mí".
Después, acerca de sus vecinos de Cazalla, la tierra que tanto quiere, comentó:
Es mucho lo que toda esta gente me ha dado desde el primer día que puse el pie aquí. Son todos maravillosos".
-¿Qué has hecho esta mañana nada más despertarte?
Me he levantado muy temprano y no me he sentido nada nerviosa; al contrario, me levanté con mucha paz y he estado oyendo las campanillas de las ovejas, que es lo que más me gustó la primera vez que estuve aquí.
-¿Dónde ha pasado Jose la noche?
José y su familia, durmieron en los Camochos, mi finca de aquí, y yo lo he hecho, también con toda mi familia en la finca elegida para la boda. Por cierto yo he dormido con mi hija Cinthya.
-Carmen, al parecer, has querido adornar la iglesia con rosas de color rosa: ¿Por algún motivo especial?
Sí. Simplemente porque para mí ahora, mi segunda vida, es de color de rosa. Por otra parte, ese color un poco el símbolo de Paris, y como yo he vivido veintitantos años de mi vida en la capital de Francia, donde por cierto también nació mi hija Cynthia, pues se junta todo. Con lo que se puede concluir que el color rosa es un homenaje a esa ciudad tan maravillosa.

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