Exclusiva: Carmen Martínez-Bordiu nos muestra su vestido de novia

Carmen Martínez-Bordiu ha querido mostrar en exclusiva a nuestros lectores el vestido de novia que lucirá en unos días cuando se case en ceremonia religiosa con su novio, el empresario santanderino José Campos, que el pasado 9 de junio cumplió cuarenta y un años. El diseñador francés Christian Lacroix, tal vez el de influencias más hispanas de todos los creadores de moda conocidos internacionalmente, ha sido el encargado de realizar el espectacular diseño que Carmen llevará al altar en la que será su tercera boda. En la primera, con don Alfonso de Borbón, duque de Cádiz, eligió a Balenciaga. En esta ocasión, Carmen ha preferido un diseñador francés al que le une una estrecha amistad, labrada desde que se instalase en París, donde residió durante muchos años tras casarse por segunda vez con el anticuario Jean-Marie Rossi.

Muchas horas de trabajo
Hemos sido testigos de excepción de la prueba final del vestido en el taller de alta costura que Lacroix tiene en París, el cual estuvo presente en todo momento sin perder detalle de su creación, mientras Carmen asistía con la profesionalidad de una modelo. Los comentarios del diseñador, quien no dudó un solo momento, y como si se tratase de la obra maestra de un pintor, en "retratar visualmente" y desde diferentes posiciones a Carmen para contemplar los detalles del vestido. También estaba pendiente en todo momento Marie Martínez, directora y musa durante muchos años de Lacroix, no en vano fue su modelo preferida. Carmen, que es una mujer que adora el mundo de la moda, escuchaba y observaba con gesto serio, dada la trascendencia del momento, las indicaciones de su gran amigo y creador Lacroix, para quien también se puso la cinta a modo de diadema, los zapatos y los pendientes que llevará el día que se case con José.

Para el diseño de Carmen se han empleado muchas horas de trabajo y muchas pruebas. Está confeccionado en muselina blanca y es totalmente estilo imperio. Lleva un corsé por delante con un lazo azul bordado a mano con rosas bordadas en cristal. El corsé, que no se ve, es de raso satén color avellana y va recogido en el bajo de la espalda con el mismo lazo que se ve por delante. Lleva dos broches: una mariquita, símbolo de la buena suerte, y una libélula, símbolo de la libertad. Las cintas del pelo de oro viejo están bordadas a mano con brillantes y diamantes, que recuerdan el período griego de Homero. En cuanto a los zapatos, también están hechos a mano y son de raso blanco con lazo Gugrain verde avellana y dos remates de perlitas blancas. El traje está valorado en 48.000 euros (ocho millones de las antiguas pesetas).

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