Piratas, indios y vaqueros, en el cumpleaños de 'Gigi' Sarasola

Es ya una tradición. A Gigi Sarasola le gusta celebrar sus cumpleaños con una fiesta de disfraces y este año no iba a ser menos. Así que convocó a sus amigos en un local de Aravaca y les dejó que dieran rienda a su imaginación y que se divirtieran vistiéndose y divirtieran a los demás con sus ocurrencias. La moda ‘cowboy’ de esta temporada dio facilidades a varias invitadas que aprovecharon las botas de tacón cubano y punta de infarto en las que han invertido esta primavera.

Ana Obregón hizo el indio, en este caso la india, y sólo se olvidó las flechas. Llevaba dos trenzas, minifalda de flecos y hasta arco. Sólo se confundió a la hora de elegir el calzado porque pasó de las clásicas babuchas y se calzó las botas de cow-boy que le apetecía mucho más y el resultado es ‘fashion’. De sexy vaquera se vistió Eva Zaldívar, la ex mujer de Pepe Navarro, también con botas tejanas, mini short de denim (otro de los ‘must’ que repiten las estilistas para este verano) y un sombrero que podrá aprovechar en el veraneo ibicenco. La nota de elegancia la puso la presentadora Anne Igartiburu con un vestido largo blanco de noche que al verla hacía pensar que se había equivocado de fiesta...claro que luego se daba la vuelta y en su espalda aparecían alas de ángel cuidadosamente prendidas. Los hubo (siempre los hay) poco amigos de los disfraces que obviaron la petición del anfitrión y se presentaron vestidos de ellos mismos como Nicolás Vallejo-Nágera, Cristina Piaget y Pocholo Martínez-Bordiu, aunque en el caso de Pocholo, el ir de él mismo ya le hace ir distinto y, como no, no se olvidó de su archifamosa mochila.

El torero Julio Aparicio disimuló un poco poniéndose un sombrero mexicano pero no convenció porque los vaqueros y las zapatillas de deporte no acompañaban el sombrero charro. En la fiesta no faltaron presidiarios, Luis Medina y Rosauro Baro que se pusieron de acuerdo y llevaban idénticos trajes de rayas ni aristócratas metidos a obreros.

Joannes Osorio, duque de Alburquerque, se puso un mono de trabajo impoluto y se protegió con un casco de posibles accidentes en la obra. Su mujer, Blanca Suelves, se inspiró en los ochenta y consiguió convertirse en una protagonista de la movida madrileña. Tamara Falcó se fue varios siglos atrás para ser por unas horas una atractiva pirata que maneja con destreza la espada. Y si dieron un premio para el mejor disfraz seguro que fue para Samantha Vallejo-Nágera, la hermana de Colate, que se vistió de novia sobre patines (o novia a la fuga) y llego a la fiesta patinando, recogiéndose su vestido largo y con las sandalias, que se puso cuando se cansó de patinar, en la mano.

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