Cortejo multitudinario y entierro en la intimidad familiar para Rocío Jurado

Los dos hombres que más querían a Rocío, su marido, José Ortega Cano, y su hermano, Amador Mohedano, han sido quienes encabezaban a los hombres de la familia que han sacado a hombros el féretro con el cuerpo de Rocío Jurado del Santuario Nuestra Señora de Regla. En la explanada frente a la iglesia, miles de personas les han recibido con aplausos.

Allí, mismo los costaleros de la Virgen de Regla han relevado a los hombres de la familia Jurado en el camino, a pie, hasta el cementerio municipal de San José. Tras el féretro, caminaba la familia y tras ellos miles de personas que hoy han tomado las calles de Chipiona para despedir a la chipionera más universal. Desde los balcones, lluvias de pétalos de flores que se lanzaban al paso del féretro para alfombrarle de flores el camino hacia el lugar en el que descansará para siempre. Pasadas las dos de la tarde el féretro entraba en el cementerio tras más de una hora de recorrido y precedido por un coche fúnebre en el que iban gran parte de las coronas recibidas en Chipiona.

El entierro se ha celebrado en la más estricta intimidad. Sólo la familia, por deseo expreso, estaba presente en el cementerio de San José en el momento del adiós. Han querido despedirse de ella solos tras el emotivo baño de multitudes de estos dos últimos días.

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