El mundo del arte, la cultura y la política llora la muerte de Rocío Jurado

A las seis de la mañana, contenido (en puro negro), Amador Mohedano dio la noticia tan temida y, a la par, tan esperada: "Rocío Jurado ha muerto como siempre quiso. Se ha ido tranquila". Entonces, Madrid comenzó a ser un baile continuo de claveles rojos (la flor preferida de Rocío Jurado). Entonces, cientos de ciudadanos anónimos se dispusieron a dar su último adiós a la cantante. Entonces, todo el entramado de condolencias se puso en marcha. El Rey de España madrugó para expresar su profundo pesar a la familia. Como también lo hizo Alberto Ruiz Gallardón, el Alcalde de Madrid, que aseguró que la artista tendrá su calle en nuestra ciudad. Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad de Madrid, insistió en que el calificativo de la más grande, era más que merecido. La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, quiso destacar la figura de Rocío Jurado como una mujer "tan valiosa, tan querida, tan respetada y tan importante para la cultura popular de nuestro país". Y el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, envió un telegrama de pésame a la familia de Rocío Jurado. A las palabras de los dirigentes políticos, siguieron las de los amigos, compañeros de profesión, aquellos que vivieron con ella la pasión por la interpretación. Y las palabras se hicieron cada vez más tiernas. Más íntimas.

Las lágrimas amigas
Carmen Sevilla, estricto luto, no pudo cesar de derramar lágrimas por su amiga. Muy pronto llegaron también Marta Sánchez y Rosario Flores. No podemos olvidar que Lola Flores murió hace once años y el Ayuntamiento de Madrid cedió la misma capilla ardiente. Rocío Carrasco se derrumbó ante Rosario. Porque sabía que el dolor que siente, ella lo había sentido hace años. Y sabía que su madre, Rocío Jurado, había apoyado a los Flores en un momento tan dramático. Ahora, la vida les permitía corresponder con el calor y las palabras tiernas.

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